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Matilda El Musical Madrid

Grandes libros, una gran historia: ‘Matilda El Musical’ en Madrid

Los libros rebosan las estanterías de la biblioteca que abraza el escenario, uno en el que Matilda se percibe minúscula ante los grandes tomos. Sin embargo, serán los actores y actrices más pequeños los que destaquen por el despliegue de sus grandes habilidades en la propuesta escénica que llega a la capital de la mano del director David Serrano.

Esta nueva Matilda, moderna, perspicaz y aún más determinada, es una versión del personaje más ajustada a la actualidad y llega Madrid para presentarse, por primera vez, en castellano. Así, la historia escrita por Roal Dahl en 1988 y popularizada en la pieza audiovisual dirigida por Danny DeVito en 1996, aterriza en las tablas del Teatro Nuevo Alcalá este 30 de septiembre para formar parte de la amplia oferta escénica que acoge la capital española esta temporada.

Tras su éxito en los escenarios de Londres y Nueva York, esta producción, original de la Royal Shakespeare Company, es una oportunidad para revivir la historia de una niña con un hambre voraz por los libros e incomprendida por sus padres, quien, además, descubre que tiene poderes y que pueden usarse para hacer el bien, pero también para reclamar justicia ante las malas acciones de su familia, las de la señorita Trunchbull y cualquier persona que quiera perjudicar a sus seres queridos.

Libros, vestuario y más libros

Una gran pizarra aparece para indicar el paso de los alumnos por el aula de clases, mientras que una tele que nunca se apaga nos devela que estamos en la propia casa de los Wormwood, el hogar de Matilda. La escenografía del musical es uno de los puntos claves de este espectáculo.

Los incontables e inmensos tomos que rodean el escenario del teatro madrileño se complementan con cada pieza, muchas de ellas móviles, que permiten el desarrollo de la historia. Columpios, estructuras de metal que acogen una especie de literas comunes, libros que abren y cierran habitaciones y bibliotecas, así como las proyecciones y telas que se despliegan en las tablas del teatro madrileño. Es una propuesta visual muy atractiva para adultos y niños. Por ello, es necesario hacer una mención especial a Ricardo Sánchez-Cuerda por el elaborado y cuidado diseño de la escenografía del musical.

Por otra parte, el vestuario y la iluminación también colaboran con la atmósfera que se recrea para esta fantástica historia. Sin embargo, con o sin intención, las prendas de vestir de los señores Wormwood generan la sensación de que, mientras ellos viven en los años 60, el resto de la historia se lleva a cabo en el 2022. Asimismo, los niños se visten con un uniforme para asistir al colegio y, en ciertas escenas, sus padres también lo hacen, lo cual es un detalle que genera confusión sobre el significado que tiene dentro del musical.

Resalta el manejo de las luces en la escena en la que la señorita Trunchbull coge de las trenzas a una de las alumnas. El resultado es simplemente brutal, y hasta escalofriante.

Matilda: un musical para adultos

‘Mírate al espejo’ grita una niña desde el público a Mr. Wormwood (interpretado por Héctor Carballo en esta función) tras una pequeña ‘pausa publicitaria’ para promocionar los beneficios de mirar de forma prolongada la tele y las ‘consecuencias’ de leer tanto. Uno de los momentos más genuinos de toda la presentación. Sin embargo, este musical es un espectáculo para el público adulto, a pesar de que la mitad de su elenco este formado por artistas jóvenes. Algunas expresiones y gestos causan risa entre los mayores e incomprensión en los espectadores más pequeños. Además, es una producción que se percibe como demasiado prolongada, incluso para el público adulto.

Este musical permite rememorar icónicas escenas como la de la tarta de chocolate o el ‘accidental’ teñido de pelo del Sr. Wormwood, recreaciones que causan gracia en los niños que tienen su primer contacto con la historia de Matilda y que trae recuerdos a sus padres.

Además, resaltan las actuaciones de Oriol Burés interpretando a la icónica Agatha Trunchbull, un papel que crea simpatía ante tal villana e, incluso, deja escapar risas entre los espectadores. No pasan desapercibidas las voces de Miss Honey (interpretada por Allende Blanco) y de la propia Matilda (en este caso, interpretada por Daniela Berezo), quien es una de las siete jóvenes que interpreta a esta poderosa niña en esta puesta en escena. A estas niñas se les unen unos 50 niños más que se reparten los papeles de Bruce, Lavender, Hortensia y otros alumnos del colegio.

Sin lugar a dudas, lo más destacado de la representación es la precisa coordinación física y vocal que han ejecutado los más pequeños artistas en escena, que rondan sobre los 60 participantes. Sin embargo, lo que hace a este espectáculo un musical es precisamente la banda sonora de Matilda, que, aunque sea desconocida por el público, logra animar la historia y permite que los artistas luzcan todas sus habilidades con las composiciones originales. Todo un acierto.

Elementos claves del espectáculo

Lo mejor: la estupenda coordinación de los actores más jóvenes.

Se echó de menos: mayor relación del musical con la historia original, aunque se comprende la idea de modernización de la historia, así como la adaptación al público español.

Ficha técnica

Teatro Nuevo Alcalá (Madrid).
Director: David Serrano.
Producción: SOM Produce.
Libreto: Dennis Kelly.
Música y letras: Tim Minchin.
Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez-Cuerda.
Coreografías: Toni Espinoza.
Director musical: Gaby Goldman.
Reparto: Daniela Berezo, Oriol Burés, Allende Blanco, Héctor Carballo, Pepa Lucas, Pablo Cavestany (en esta función).

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