Lo que hasta hace poco era un terreno sin uso se ha convertido en un parque de más de cinco hectáreas en Canillejas, con zonas infantiles, espacios deportivos, áreas para perros y hasta un refugio diseñado específicamente para atraer mariposas y otros insectos polinizadores. El nuevo parque Benedicto XVI, situado entre la avenida de Luis Aragonés y la glorieta de Carlos Llamas, ya está abierto y se incorpora al mapa de grandes zonas verdes de Madrid.
El Ayuntamiento ha destinado 7,3 millones de euros a la transformación de este espacio, que completa por el noreste el conjunto de más de 35 hectáreas de zonas verdes que rodean el ámbito de la futura Ciudad del Deporte y que también dará servicio a los usuarios de los futuros equipamientos deportivos y del entorno del Estadio Metropolitano.
Un ‘pumptrack’ de 1.200 metros para bicicletas, patinetes y skates
Uno de los grandes atractivos del nuevo parque es su circuito de ‘pumptrack’ de más de 1.200 metros, situado junto a la avenida de Luis Aragonés. El recorrido incorpora curvas peraltadas y ondulaciones que permiten desplazarse aprovechando los movimientos del cuerpo para ganar velocidad.
El circuito está pensado para utilizarse con bicicletas, patinetes, monopatines o patines, y se suma a un circuito deportivo elemental accesible y a una zona de calistenia de más de 500 metros cuadrados, equipada con elementos para trabajar fuerza, equilibrio, coordinación y movilidad.
Tanto los elementos de calistenia como buena parte de los juegos infantiles están fabricados en madera de robinia, integrada en el carácter naturalizado del parque.
Más de 2.000 metros cuadrados de juegos infantiles
Los más pequeños cuentan con su propio espacio de más de 2.000 metros cuadrados, diseñado para diferentes edades y equipado con una amplia variedad de elementos.
La zona infantil incluye tirolina, toboganes de ladera, redes de trepa, camas elásticas, balancines y tubos parlantes, entre otras propuestas. Dos áreas cuentan con pavimento de corcho, un material natural, renovable y reciclable que permite garantizar la accesibilidad y amortiguar posibles caídas.
Además, sus propiedades como aislante térmico buscan mejorar el confort durante los meses de mayor exposición al sol.
Un refugio para mariposas y otros polinizadores
Pero el parque no está pensado únicamente para el ocio y el deporte. Uno de sus elementos más singulares se encuentra en el centro: un refugio de biodiversidad concebido como un oasis para mariposas y otros insectos polinizadores.
Para crear este espacio se han plantado especies como salvia, cantueso, tomillo, jara y menta, que proporcionan alimento a mariposas, abejas y otros insectos. Además, se han instalado dos hoteles de insectos, que sirven de refugio para estas especies y contribuyen a favorecer la biodiversidad.
El diseño general del parque sigue criterios ecológicos y paisajísticos, con predominio de especies autóctonas y variedades agrícolas propias del entorno, con el objetivo de recrear algunos de los paisajes mediterráneos característicos de la región.
Más de 1.900 árboles y un olivar con ejemplares centenarios
La transformación también se refleja en la vegetación. En el nuevo parque se han plantado 1.430 árboles de 24 especies diferentes, a los que se suman otros 509 ejemplares incorporados en el resto de las zonas verdes del entorno. En total, son más de 1.900 árboles.
Entre las especies presentes hay almendros, olivos, cerezos, higueras, avellanos, nogales, granados, encinas, robles, fresnos y pinos. El proyecto incluye además un campo de almendros y un olivar con ejemplares centenarios, que aportan un carácter agrícola a algunas zonas del parque.
La vegetación se completa con 620 arbustos de gran porte y más de 63.000 ejemplares distribuidos en macizos arbustivos que ocupan unos 20.000 metros cuadrados. Jaras, cornejos, tarays, escaramujos, majuelos, lavandas, romeros, salvias y tomillos forman parte de esta nueva masa vegetal.
Zonas para perros y un mirador con vistas a la sierra
El parque también reserva espacio para los animales de compañía. Al otro lado del puente de la avenida de Luis Aragonés se han habilitado dos áreas caninas con circuitos de ‘agility’, pensadas para que los perros puedan correr y realizar diferentes ejercicios.
En esta zona se encuentra además uno de los puntos con mejores vistas del parque: un mirador situado en la parte más elevada, desde el que se puede contemplar el skyline de Madrid y parte del paisaje de la Comunidad.
Dos paneles informativos permiten identificar algunas de las montañas y formaciones visibles desde este punto, entre ellas Cabeza de Hierro Mayor y Menor, La Maliciosa y la Bola del Mundo, hacia el noroeste, y los Berrocales del Jarama y los cerros de Alcalá hacia el este.
El resultado es un nuevo espacio verde que combina deporte, ocio familiar y naturaleza y que transforma por completo un antiguo erial de Canillejas en una de las nuevas zonas de referencia para disfrutar del aire libre en este entorno del este de Madrid.





