Hay bandas que parecen crecer en silencio, como si su historia se estuviera escribiendo a medias entre un local de ensayo y una conversación de barrio. Y luego está Alcalá Norte: el tipo de grupo que, sin pedir permiso, irrumpe en la escena con la naturalidad de lo inevitable.
Nacidos en 2019 en Ciudad Lineal, entre amigos, guitarras prestadas y una intuición compartida de que algo tenía que sonar distinto, Jaime Barbosa, Juan Pablo Juliá y Álvaro Rivas levantaron un proyecto que pronto dejó de ser solo un proyecto. Primero fueron maquetas, después EPs, luego canciones que empezaron a circular con la extraña velocidad de lo que todavía no tiene nombre pero ya es reconocible. Hasta que en 2024 llegó su primer disco y, con él, una sacudida: listas, festivales, titulares y reconocimientos. Entre el pop-rock y el post-punk, Alcalá Norte ha creado, en apenas media década, un lenguaje propio.
Ahora, mientras su primer álbum sigue encontrando nuevas escuchas, el grupo se prepara para un verano de carretera: una gira que recorrerá la península antes de que en octubre llegue su próximo disco. Y en medio de ese tránsito, este sábado 2 de mayo a las 21:30 horas, tocarán gratis en la explanada del Puente del Rey, dentro de las fiestas de la Comunidad de Madrid. Un concierto al aire libre, casi como un retorno a ese lugar donde todo empezó a tomar forma: la ciudad, el ruido, la gente alrededor.
Antes de que todo eso ocurra -antes del verano, antes del nuevo disco, antes de que la gira sume más puntos en su mapa- hablamos con Álvaro Rivas, cantante y compositor del grupo, para que nos descubra su Madrid más personal.
1. ¿Cuándo le dan a uno el carnet de madrileño?
No tengo claro que exista el pueblo madrileño, y menos aún la autoridad que pueda expedir sus carnés de pertenencia. Si el madrileño existe, entonces es pintado por el artista @hezdemono.
2. ¿Qué es lo mejor de un gato? ¿Y lo peor?
Lo mejor es que es monísimo, y lo peor es que es un peligroso depredador y extintor de especies más débiles que él.
3. ¿Cuál es el último amanecer que ha visto o, en su defecto, el que no olvidará nunca?
El viernes pasado. Tocábamos en Lugo, y la prueba de sonido era a las 15:00. Eso nos obligó a salir de Madrid a las 07:30 para poder llegar comidos. Desperté con la llegada de la aurora.
4. ¿Una alcoba en el centro, o un palacio en las afueras?
Un hotelito en la Ciudad Lineal de Arturo Soria.
5. Desmiéntame un tópico sobre Madrid o los madrileños.
Nadie en Madrí dice Madriz.
6. Ahora, confírmeme otro.
El Real Madrid es el mejor club de la historia del fútbol.
7. ¿Cuál es el mejor momento del año para degustar Madrid?
Sin duda las fechas que transcurrimos ahora. Por desgracia para mí, es época de gramíneas, a las que soy alérgico, y tengo que mantenerme lejos de los parques.
8. ¿En qué rincón de la ciudad se cita con la nostalgia?
Calle Agastia con Juan Pérez Zúñiga. Allí se alzaban los antiguos hornos de la pastelería Mallorca, y una cafetería los recibía calentitos a todas horas. Antes de la crisis de 2008, todo el barrio merendaba allí. Después la gente dejó de poder ir, y al tiempo Mallorca vendió los hornos y cerró la cafetería. Ahora se alzan allí espantosos edificios blancos con franjas negras, comúnmente conocidos como cebras.
9. ¿Quién es Madrid hecho carne?
Han de ser forzosamente mis amigos Ferromagerit y Geopadu.
10. ¿De qué piezas consta su día diez en Madrid?
Me levanto sin despertador. Mi mujer también. Ella, generosamente, se ofrece a preparar una rica comida cuyos ingredientes se hallan ya en casa. La asisto como pinche, y todos los utensilios que usamos caben en el lavavajillas, que estaba vacío (lo vacié la noche anterior). Dormimos siesta. Pido tres palmeras rellenas de chocolate a domicilio del Mallorca y me como dos de ellas a la hora de la merienda. Me siento con energía y me voy a Sharma climbing sobre las 20:00 de la tarde, y allí echo un par de horitas. Por la noche algún colega se acerca a mi barrio y me da de fumar porro. Aunque me duele un poco la tripa, me como de madrugada la tercera de las palmeras de chocolate. Me duermo leyendo Verdad y método de Gadamer. Mañana tampoco nos despertará la alarma.
11. ¿Cuál es el himno no oficial de Madrid?
Por tópico, pero válido: la música nocturna en las calles de Madrid, de Boccherini. Aunque ya nadie toca música de noche por las calles de Madrid.
12. ¿Qué vista de Madrid le hace olvidar el mar?
La sierra de Guadarrama.
13. ¿Callos o sushi? Y, ya que estamos, ¿Lucio o DiverXo?
Me gustan los callos y el sashimi. Sobre Lucio: mi padre hace los mejores huevos rotos de la capital, y Barbosa los que les van a la zaga. Sobre DiverXo: no estoy hecho pa’ esas movidas.
14. ¿Cuál es su rasgo más inequívoco de madrileñismo?
Decir debuti.
15. ¿A quién le alfombraría de claveles la Gran Vía?
Al profesor Jesús Adrián Escudero y la cantante Dua Lipa. Habrían de recorrerla juntos, cogidos del brazo.
16. ¿Hay vida más allá de la M-30?
Naturalmente. La calle Arturo Soria discurre paralela a la M30, por fuera. Y está dabuti.
17. ¿Cuál es el secreto mejor guardado de su Madrid?
¡No te lo confesaré!
18. ¿Y su último descubrimiento en la capital?
Los Amposta. Desde San Blas.
19. ¿Qué vez se dejó el corazón en Madrid, como Chavela?
Cuando Cristiano Ronaldo dijo, sobre el césped del Olímpico de Kiev, que “fue muy bonito estar en el Real Madrid”.
20. Lugar de Madrid en que ha sido más feliz.
En Siroco, de 2014 a 2019, mimado por mi Cata. ¡Te quiero, Cata!
«El Madrid de» es una indagación, en forma de cuestionario, sobre la relación personal de vecinos o visitantes de Madrid con la ciudad. Y, quien dice la ciudad, dice del Xanadú al pico de Peñalara: que Madrid, ya lo sabemos, no es tanto un callejero como un estado mental.


