La Comunidad de Madrid avanza en la construcción de 210 nuevas viviendas del Plan Vive en Arganda del Rey, una promoción destinada al alquiler asequible que estará finalizada en 2026. La urbanización, ubicada en la avenida de Lisboa del municipio, se compone de dos bloques residenciales y cuenta con financiación de los fondos europeos Next Generation.
Del total de viviendas, 188 serán de dos dormitorios y 22 de tres. Todas ellas contarán con garaje, trastero, piscina, parque infantil y zonas verdes, según ha informado el Gobierno regional en un comunicado.
Requisitos para acceder
El requisito principal para acceder a estas viviendas es destinarlas a residencia habitual y no tener otra propiedad en propiedad. Además, tendrán prioridad los empadronados en Arganda del Rey o quienes trabajen en el municipio desde hace al menos tres años.
Otro aspecto relevante es el económico: el alquiler no podrá superar el 35% de los ingresos netos anuales de la unidad de convivencia.
Visita institucional a las obras
El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, ha visitado este jueves las obras de esta promoción, que representa más del 36% de los hogares protegidos en construcción en España.
Actualmente, gracias al Plan Vive, el Ejecutivo regional ha entregado 4.750 inmuebles y tiene en marcha la construcción de más de 3.600 viviendas en una veintena de municipios madrileños. Rodrigo ha destacado que el proyecto ha permitido movilizar más de 1.200 millones de euros y generar 20.000 empleos, en el marco de un modelo de colaboración público-privada.
Modelo de gestión y uso de fondos europeos
«Es un modelo que aumenta la oferta sin castigar la inversión, que respeta el derecho a la propiedad y que evita fórmulas intervencionistas que agravan el problema del acceso a la vivienda en España», ha subrayado Rodrigo durante su intervención ante el secretario de Estado de Vivienda y Agenda Urbana, David Lucas.
Rodrigo también ha recordado que esta promoción cuenta con una financiación parcial de 2,8 millones de euros procedentes de fondos europeos. «Eso nos obliga, como Administración receptora, a una gestión rigurosa y transparente, pero también nos brinda la oportunidad de demostrar que es posible aplicar esos fondos con agilidad y sentido común«, ha concluido.

