El accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha dejado una tragedia difícil de asimilar. El balance provisional asciende a 69 fallecidos confirmados por la autoridad judicial, aunque la cifra podría superar los 70, y 39 heridos permanecen ingresados en hospitales de Castilla-La Mancha, mientras que unos 80 afectados han recibido asistencia sanitaria en la Comunidad de Madrid. Detrás de estas cifras hay víctimas, familias pendientes de noticias y numerosos profesionales que continúan trabajando en el lugar del siniestro.
El choque entre dos trenes de alta velocidad, ocurrido en las inmediaciones de la estación de esta localidad toledana, ha movilizado a los servicios de emergencia y a distintos centros hospitalarios de ambas comunidades autónomas. La magnitud del accidente mantiene en vilo a quienes esperan información sobre sus familiares y a una sociedad que sigue con preocupación la evolución de los acontecimientos.
69 fallecidos y un balance que todavía puede aumentar
El número de víctimas mortales del accidente de tren de Urda (Toledo) se mantiene en 69, según las cifras verificadas por la autoridad judicial, aunque podría sobrepasar los 70, según ha advertido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
En su comparecencia de este viernes, García-Page ha explicado que se han registrado 70 denuncias de desaparición, además de los 69 fallecidos confirmados. También ha detallado que durante las labores de extracción de los últimos días se han encontrado hasta 31 bolsas con restos parciales, lo que está complicando el proceso de identificación de las víctimas.
El presidente regional ha pedido abordar esta información con especial delicadeza, ya que numerosas familias continúan esperando noticias sobre sus allegados. La identificación de los restos sigue bajo estrictos protocolos judiciales y forenses.
Más de un centenar de heridos hospitalizados
La tragedia también ha dejado numerosos heridos que han necesitado atención médica. Según los datos facilitados por las autoridades regionales, 39 personas permanecen ingresadas en hospitales de Castilla-La Mancha, tres menos que en el balance anterior. De ellas, 17 están en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y otras 22 permanecen en cama convencional. Además, ya se han contabilizado 71 altas médicas.
Por hospitales, el de Toledo atiende a 21 pacientes, ocho de ellos en UCI; el de Alcázar de San Juan tiene nueve ingresados, tres en cuidados intensivos; el de Ciudad Real cuenta con ocho pacientes, cinco en UCI, y el de Albacete tiene una persona ingresada en cuidados intensivos.
En la última actualización, dos pacientes han sido trasladados a hospitales de Madrid y una persona que permanecía ingresada en el Hospital de Manzanares ha recibido el alta.
Madrid también atiende a las víctimas del accidente
La respuesta sanitaria se ha extendido a la Comunidad de Madrid, donde al menos 86 personas han recibido asistencia tras el siniestro. Diez fueron atendidas en el puesto sanitario avanzado del SUMMA 112 desplegado en el lugar del accidente y otras 76 fueron trasladadas a distintos hospitales.
Entre ellos figuran La Paz, el 12 de Octubre, Getafe, Puerta de Hierro, La Princesa, la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital del Henares, el Hospital del Tajo, el de Fuenlabrada y el de Torrejón, entre otros centros de la región.
El despliegue de recursos sanitarios en ambas comunidades refleja la dimensión de una emergencia que ha requerido la coordinación de distintos equipos para atender a las víctimas y trasladarlas a los centros médicos en función de sus necesidades.
Las causas del choque, todavía bajo investigación
Mientras continúan las labores de emergencia, las causas del accidente siguen pendientes de esclarecerse. Tras reunirse con el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, García-Page ha evitado pronunciarse sobre el origen del choque y ha señalado que corresponde a Renfe y al Ministerio ofrecer las explicaciones pertinentes.
Por su parte, Óscar Puente ha explicado este viernes en una rueda de prensa que la caída del sistema de señalización LZB, registrada a las 8:31 horas, obligó a los trenes a detenerse y activó el sistema ASFA, que limita la velocidad y permite mantener la circulación con determinadas restricciones. Según el ministro, el maquinista del AVE comunicó al centro de control de Atocha que tenía otro tren delante, pero recibió la orden de continuar la marcha normal.
La explicación ofrecida por Puente apunta también a las instrucciones dadas al tren de Iryo. Tras reanudar la marcha a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, el convoy se detuvo ante una señal en rojo en la estación de Urda. A las 8.41 horas, el centro de control le ordenó continuar con marcha normal, lo que hizo que la señal pasara a verde y que el sistema indicara al AVE que el tramo estaba libre. Sin embargo, el Iryo no pudo avanzar y su maquinista comunicó esta circunstancia al centro de control, que tampoco ordenó detener al tren que circulaba detrás.
El ministro ha señalado que el fallo del LZB hizo que la gestión del tráfico pasara a depender del centro de control, en una situación denominada «en degradado». En ese escenario, el reglamento establece que los trenes no deben recibir autorización para continuar la marcha y que, si lo hacen, deben circular «a la vista», a un máximo de 40 kilómetros por hora. Puente ha indicado que estas medidas de seguridad están diseñadas para evitar que todas las decisiones dependan exclusivamente de la intervención humana.
Durante su comparecencia, Puente también ha detallado que en la sala de control de Atocha había 16 operarios en el momento del accidente y que, tras la caída del LZB, se asignó un ayudante al controlador responsable de esa línea, siguiendo el protocolo establecido. El ministro ha asegurado que el trabajador había recibido la formación adecuada y ha defendido que las señales de entrada y salida de cada tramo, así como la ocupación de las vías, se visualizan en las pantallas del centro de control.
Por ahora, los equipos continúan trabajando para avanzar en las labores de recuperación e identificación de las víctimas, mientras las autoridades recopilan información para determinar qué ocurrió en las inmediaciones de la estación de Urda.
Una tragedia que deja mucho más que cifras
Los 69 fallecidos y las 39 personas que continúan hospitalizadas en Castilla-La Mancha constituyen el balance más inmediato de una tragedia cuyo alcance humano va más allá de los datos oficiales. Cada actualización mantiene la atención puesta en las víctimas, en la evolución de los heridos y en las familias que esperan respuestas.
Urda se ha convertido en el escenario de una de las tragedias ferroviarias más graves de los últimos años en España, con un operativo de emergencia que ha reducido su nivel de actuación tras finalizar las principales labores de rescate y búsqueda de víctimas.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha rebajado este viernes, a las 10:25 horas, el Plan Territorial de Emergencia (Platecam) de la Situación Operativa 2 a la Situación Operativa 1 en la provincia de Toledo. Aunque los principales trabajos de rescate han concluido, la Guardia Civil continúa en la zona para facilitar las actuaciones de policía judicial, la recogida de enseres y la retirada del material siniestrado. La UME también mantiene su colaboración con el Instituto de Medicina Legal.
Hasta que concluyan los trabajos y se conozcan todos los detalles, el balance seguirá marcado por la prudencia. Por ahora, la prioridad continúa siendo atender a los heridos, identificar a los fallecidos y acompañar a las familias afectadas por una tragedia que ha dejado a todo el país pendiente de las noticias que llegan desde Toledo.


