El Día de Todos los Santos se celebra en Madrid con aroma a tradición. Los escaparates de las pastelerías se llenan de buñuelos de viento y huesos de santo, dulces que año tras año conquistan a madrileños y visitantes. Desde los obradores centenarios del centro hasta las nuevas propuestas artesanales, la capital ofrece un recorrido irresistible por los sabores más típicos del otoño.
Viena Capellanes, innovación sin perder la tradición
Con más de 150 años de historia, Viena Capellanes celebra este año la festividad de Todos los Santos con una producción prevista de 150.000 buñuelos y 20.000 huesos de santo. La cadena madrileña amplía su oferta con sabores innovadores como Chocolate Dubái —una mezcla de chocolate blanco y pistacho— y galleta Lotus, que se suman a los clásicos de nata, crema y chocolate, y a otros como trufa, marrón glacé, frambuesa, cabello de ángel o Baileys.
Además, la casa mantiene la elaboración artesanal de sus huesos de santo, disponibles en sabores de yema, chocolate, dulce de leche y frambuesa, y suma productos especiales de Halloween, como galletas, palmeras y cupcakes decorados para la ocasión.
Ubicación: Calle de Bordadores, 9.
Metro: Sol (L1, L2 y L3).
La Mallorquina, historia y sabor en el corazón de Sol
Fundada en 1894, La Mallorquina es una de las pastelerías más emblemáticas de Madrid. Especializada en repostería clásica, en estas fechas se llena del aroma de los buñuelos de viento, una fritura dulce en forma de bola que puede rellenarse de nata, crema, chocolate, café, cabello de ángel, fresa, batata o dulce de leche.
La historia de los buñuelos en España se remonta al siglo XVI, popularizados en conventos y ferias, y en Madrid se mantienen vivos con más de 300.000 kilos vendidos cada temporada. En La Mallorquina, destacan por elaborar los buñuelos cada día para garantizar una textura suave y esponjosa. Situada en plena Puerta del Sol, es parada obligada para quienes buscan disfrutar del sabor más clásico del otoño madrileño.
Ubicación: Puerta del Sol, 8.
Metro: Sol (L1, L2 y L3).
El Obrador de Goya, tradición familiar con un toque atrevido
Con más de seis décadas de historia, El Obrador de Goya combina recetas clásicas con sabores modernos. Este año prevé vender más de 3.000 kilos de buñuelos y huesos de santo en sus 27 establecimientos, repartidos por Madrid, Málaga y Barcelona.
Los buñuelos se elaboran artesanalmente y se rellenan con nata, cabello de ángel, chocolate, trufa, Ferrero, café, crema de mango, Baileys, crema lemon pie, Lotus o chocolate blanco, entre otros. Además, ofrecen originales creaciones como el buñuelo Dubái o la crema de mango. Los huesos de santo incluyen sabores como yema, dulce de leche, coco, chocolate o praliné.
Ubicación: Calle O’Donnell, 63,
Metro: O’Donnell (L6).
Lhardy, elegancia y tradición
El histórico establecimiento Lhardy no solo es famoso por su consomé, sino también por su exquisita repostería. En estas fechas ofrece buñuelos elaborados de manera completamente artesanal por Ricardo Vélez. Estos dulces, que se remontan a los siglos XVI Y XVII, son símbolos de la milenaria tradición del culto a los muertos.
Ubicación: Carretera de San Jerónimo, 8.
Metro: Sol (L1, L2 y L3).
Casa Mira, del turrón a los buñuelos
Situada en un lugar inmejorable muy cerca de las Cortes y de la Puerta del Sol, en pleno Madrid de los Austrias, está Casa Mira.
Famosa por sus turrones, también prepara buñuelos de viento artesanales, fieles a la tradición que la ha convertido en una de las pastelerías más queridas del centro. Un lugar donde cada bocado sabe a historia.
Ubicación: Carrera de San Jerónimo, 30.
Metro: Sol (L1, L2 y L3).
Pan Delirio, innovación con alma artesana
En Pan Delirio, el obrador apuesta por el producto artesanal y los ingredientes de máxima calidad. Sus buñuelos de viento destacan por su textura ligera y su equilibrio perfecto entre tradición y creatividad, convirtiéndose en una opción moderna sin perder la esencia de siempre.
Ubicación: Calle de Juan Bravo, 21.
Metro: Núñez de Balboa (L5).
Horno de San Onofre, un festival de sabores
El Horno de San Onofre ofrece una de las gamas más amplias de buñuelos en la ciudad. Los que elaboran en esta pastelería son los llamados Buñuelos de viento, llamados así porque cuando se los fríe en aceite doblan su volumen y son muy ligeros, permitiendo rellenar los huecos del interior con lo que uno desee.
Desde los clásicos de crema y nata hasta versiones de frambuesa, yema, chocolate o castañas, además de los tradicionales huesos de santo y panellets. Una cita imprescindible para los más golosos.
Ubicación: Calle de San Onofre, 3.
Metro: Gran Vía (L5).
Pastelería del Pozo, dos siglos de historia
Fundada en el siglo XIX, la Pastelería del Pozo sigue siendo un referente en la repostería madrileña. Su receta de buñuelos, transmitida de generación en generación, conserva intacto el sabor más genuino de la tradición local.
Los tienen de: crema, santillí, chocolate, café, cabello de ángel y batata.
Ubicación: Calle del Pozo, 8.
Metro: Sol (L1, L2 y L3).











