Teatro La Abadía programación

El Teatro La Abadía presenta la programación cultural de otoño: una veintena de espectáculos

El Teatro de La Abadía afronta el otoño de su temporada 2026-2027 con una programación que pone el foco en algunos de los principales debates sociales de la actualidad, como la vivienda, la precariedad laboral, la educación, la salud mental y la memoria histórica. Una veintena de propuestas de teatro, música, danza y performance conforman una cartelera que busca convertir los escenarios en espacios de reflexión y encuentro.

Bajo el lema ‘Enciende tu atención, ilumina el encuentro’, La Abadía plantea una temporada concebida para «movilizarnos juntas desde el arte, el pensamiento y la celebración» y alejarse de «los excesos del ruido y la furia».

Dos mujeres que hicieron historia abren la temporada

La programación de otoño arrancará con dos propuestas protagonizadas por mujeres que dejaron huella en la historia. Del 3 al 13 de septiembre, la Sala José Luis Alonso acogerá Leonora, un monólogo protagonizado por Natalia Huarte y escrito y dirigido por Alberto Conejero a partir de Memorias de abajo, el relato autobiográfico de la artista surrealista Leonora Carrington.

La obra recorre su temprana vocación artística, su compleja relación con su padre, la violencia psiquiátrica que sufrió durante su juventud y su paso por la España de la posguerra civil. La producción corre a cargo de Teatro del Acantilado y Producciones Come y Calla, en colaboración con Contemporánea Condeduque.

En paralelo, del 11 de septiembre al 11 de octubre, la Sala Juan de la Cruz presentará LIBRES!!!, un cabaré dedicado a las mujeres anarquistas que impulsaron algunas de las principales conquistas sociales de la España contemporánea, entre ellas el acceso a la educación, la igualdad salarial, la libertad afectiva, la maternidad consciente, la laicidad y la participación política.

Escrita por Esther F. Carrodeguas y dirigida por Andrés Lima, la producción de Teatro del Barrio y el Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad cuenta con Nüll García, Alba Flores, Laura Galán y Eva Valdelomar, al piano en directo. El montaje recupera las trayectorias de figuras como Teresa Claramunt, Guillermina Rojas, Federica Montseny y las fundadoras de Mujeres Libres, Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón y Lucía Saornil.

La crisis de la vivienda y la precariedad llegan a las tablas

La crisis de la vivienda y la precariedad laboral protagonizarán El imperativo categórico, de Victoria Szpunberg, que regresará a la Sala José Luis Alonso del 17 de septiembre al 4 de octubre, después de su paso por La Abadía y tras recibir la dramaturga el Premio Nacional de Literatura Dramática 2025 por este texto.

Szpunberg vuelve a asumir la escritura y la dirección de una producción de Teatre Lliure protagonizada por Sandra Monclús y Xavi Sáez. La obra parte de la experiencia de la propia autora durante la búsqueda de vivienda para retratar la inestabilidad vital de una profesora universitaria de filosofía de más de 50 años.

El montaje aborda la precariedad del mundo académico, la crisis inmobiliaria, la desigualdad de género y la invisibilización de las mujeres de mediana edad, al tiempo que establece referencias a Immanuel Kant, Franz Kafka y Walter Benjamin para plantear qué principios morales rigen una sociedad marcada por la precariedad.

También en la Sala José Luis Alonso, del 15 al 18 de octubre, se representará Órgia, de la compañía sevillana La Rara, con Julia Moyano y Rocío Hoces. La propuesta aborda la salud mental desde una perspectiva de género y nace de una investigación documental basada en entrevistas a trabajadoras que participaron en el cierre del antiguo manicomio de Miraflores de Sevilla durante los años 80.

La pieza emplea la técnica verbatim, basada en la utilización literal de testimonios, y combina diferentes lenguajes escénicos. Con el acompañamiento de Lucía Miranda, directora de Cross Border, el montaje recupera las historias de mujeres cuyas vidas quedaron marcadas por la institución psiquiátrica y de quienes fueron testigos de aquel proceso.

Educación y diversidad frente a la norma

La educación escolar y las infancias no normativas serán otro de los ejes de la programación con Mantener fuera del alcance de los niños, nueva coproducción de Teatro de La Abadía y Pecado de Hybris que llegará a la Sala Juan de la Cruz el 29 de octubre y permanecerá en cartel hasta el 22 de noviembre.

María Velasco, Premio Nacional de Literatura Dramática 2024, se estrena en La Abadía con una propuesta que escribe, dirige, protagoniza y produce junto a Ana Carrera. La obra parte de su experiencia infantil en un aula de educación especial y reivindica a quienes no encajan en la norma, al tiempo que celebra la diferencia y la minoría.

Velasco estará acompañada sobre el escenario por el cantaor flamenco Al-Blanco y el performer Mario Patrón, en una combinación de teatro de texto, música en directo, danza contemporánea y performance.

El montaje conecta las experiencias de las infancias no normativas con el flamenco y con elementos de la literatura de terror, tomando como referencias a Mariana Enríquez y Stephen King. La propuesta mezcla lo confesional y lo fantástico para abordar los «tormentos de no pertenecer» y construir una historia de venganza situada en una cena de antiguos alumnos, en la que también aparece la experiencia de la perimenopausia.

Un thriller sobre la dictadura chilena

Finalmente, del 22 de octubre al 1 de noviembre, la Sala José Luis Alonso acogerá No mires, un thriller dirigido por Joan Arqué e interpretado por Pep Cruz, Erol Ileri, Marta Marco y Gemma Martínez.

Producida por Cultura i Conflicte y Teatre de L’Aurora, la obra continúa la colaboración de La Abadía con Cultura i Conflicte después de Hay alguien en el bosque y Moríos. El proyecto parte de una extensa investigación documental que incluye entrevistas, vídeos y material de archivo sobre la dictadura chilena.

La historia se centra en Verónica Estay Stange, hija de represaliados por la dictadura y sobrina de Miguel Estay, conocido como ‘El Fanta’, uno de los represores del régimen. A través de los silencios y conflictos de su familia, la protagonista intenta reconstruir las distintas versiones de los hechos y comprender el dolor que ha dividido a sus miembros.

La puesta en escena combina elementos sonoros, musicales, gestuales y plásticos para explorar cuestiones como la traición, la culpa, el compromiso político y el silencio. La obra plantea además preguntas sobre la naturaleza del mal y los vínculos familiares: cómo reconocer a un monstruo, cuánto hay de monstruoso en cada persona y cómo amar a alguien repudiado por su entorno.

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