túnel de Bonaparte

El túnel de Bonaparte completará su recorrido entre el Palacio Real y la Casa de Campo con un tramo municipal musealizado

El histórico túnel de Bonaparte, también conocido como túnel de Villanueva, está un paso más cerca de abrirse por completo al público. El Ayuntamiento de Madrid prevé musealizar el tramo de titularidad municipal para incorporarlo al recorrido de la futura Real Casa de Campo, un proyecto que verá la luz en 2027 con motivo del quinto centenario del nacimiento de Felipe II.

La iniciativa permitirá completar el recorrido subterráneo que une el entorno del Palacio Real con la Casa de Campo, recuperando una infraestructura concebida hace más de dos siglos y vinculándola a un nuevo espacio cultural e histórico.

Un túnel con origen napoleónico

El pasadizo fue encargado por José Bonaparte a su arquitecto Juan de Villanueva para conectar los jardines del Palacio Real con la entonces finca de recreo y caza de la monarquía.

Aunque la idea de enlazar ambos espacios se remonta a tiempos de Felipe II, fue durante la ocupación napoleónica cuando comenzó la construcción de esta galería, inaugurada en 1811.

En 1931 el túnel pasó a estar abierto a todos los madrileños, pero décadas más tarde la construcción de la M-30 obligó a cerrar su salida hacia el río, iniciando un largo periodo de abandono.

Un espacio con vocación expositiva

La directora general de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano, Elena Hernando, ha explicado que el tramo municipal será acondicionado con un discurso museográfico en paralelo a la recuperación de la antigua Casa de los Vargas, de forma que ambos proyectos se integren en un mismo recorrido cultural.

Según ha señalado, esta parte del túnel no conserva elementos originales de valor histórico, ya que se trata de un pabellón subterráneo construido por el Ayuntamiento en 2011 como salida de emergencia de la M-30. Precisamente por ello, el espacio se aprovechará para explicar la historia del pasadizo, su construcción y su relación con la Casa de Campo.

El recorrido incluirá como uno de sus elementos más destacados una gran lápida metálica que recuerda la construcción del túnel en 1811.

Pendiente de completar el recorrido

Durante la última Comisión de Cultura, Turismo y Deporte, el concejal socialista Jorge Donaire reclamó la apertura del tramo municipal, recordando que Patrimonio Nacional ya ha restaurado y abierto al público la parte histórica situada bajo los jardines del Campo del Moro.

A su juicio, mantener cerrada la parte gestionada por el Ayuntamiento convierte la iniciativa en «un proyecto a medias» y desluce el trabajo realizado hasta ahora.

Desde el Área de Cultura han respondido que la apertura del tramo municipal se producirá cuando entre en funcionamiento la futura Real Casa de Campo, ya que ambos espacios compartirán un mismo relato expositivo.

La recuperación de la Casa de los Vargas

La musealización del túnel forma parte de un proyecto mucho más amplio con el que el Ayuntamiento pretende recuperar la antigua Casa de los Vargas, residencia adquirida por Felipe II en 1561 tras establecer la corte en Madrid.

El inmueble será el eje de la futura Real Casa de Campo, un nuevo espacio cultural que también incluirá la restauración del jardín renacentista y de la singular galería de burlas, una gruta del siglo XVI equipada con ingeniosos juegos de agua y considerada una de las mejor conservadas de Europa.

Un nuevo espacio para comprender el origen de la capital

El proyecto contempla la recuperación de un jardín histórico de más de 10.000 metros cuadrados, recreado a partir de restos arqueológicos y documentación de la época, además de un futuro proyecto museográfico que explicará la importancia de este conjunto en la configuración de Madrid como capital de la Monarquía Hispánica.

Con la apertura de la Casa de los Vargas y la musealización del túnel de Bonaparte, el Ayuntamiento aspira a ofrecer un recorrido que permita comprender la evolución de los Reales Sitios y la estrecha relación entre el Palacio Real y la Casa de Campo, dos enclaves unidos desde hace siglos por un pasadizo que, por fin, podrá recorrerse de extremo a extremo.