El entorno del Santiago Bernabéu se ha convertido durante el último año en el escenario de una intensa batalla judicial entre el Real Madrid y la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu. El conflicto afecta a algunos de los principales proyectos vinculados a la transformación del estadio en un gran espacio deportivo y de eventos.
Los tribunales han abordado en los últimos meses tres grandes frentes: las licencias necesarias para celebrar conciertos, las denuncias por los ruidos generados durante estos espectáculos y los proyectos de construcción de aparcamientos en los alrededores del estadio.
Las licencias para los conciertos, el principal frente abierto
El último revés judicial para el club llegó en junio de 2026, cuando el Tribunal Supremo rechazó admitir a trámite el recurso de casación presentado por el Real Madrid contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) relacionada con la celebración de conciertos en el estadio.
La decisión del Supremo no entra en el fondo de la cuestión, pero sí deja firme la sentencia dictada por el TSJM en noviembre de 2025, que dio la razón a la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu.
A partir de ahora, será el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 31 de Madrid el encargado de analizar la reclamación presentada por los vecinos contra el Ayuntamiento de Madrid.
El debate se centra en determinar si las licencias y el planeamiento urbanístico que permiten la actividad del estadio son compatibles con la celebración de grandes conciertos. Los vecinos consideran que no, mientras que el Real Madrid sostiene que este tipo de eventos forma parte de la explotación del recinto y es compatible con su regulación urbanística.
El Real Madrid gana la batalla judicial por los ruidos
En el frente relacionado con la contaminación acústica, el club consiguió en mayo de 2026 una importante victoria judicial.
La Audiencia Provincial de Madrid archivó definitivamente la causa penal abierta contra Real Madrid Estadio S.L. y José Ángel Sánchez por los ruidos generados durante los conciertos celebrados entre abril y septiembre de 2024.
Los magistrados estimaron los recursos presentados por ambos y respaldados por la Fiscalía, dejando sin efecto la decisión previa de una jueza que había planteado llevar el caso a juicio por un supuesto delito contra el medio ambiente.
La Audiencia concluyó que ni el Real Madrid ni la sociedad gestora del estadio tenían el control directo sobre la emisión del sonido durante los espectáculos. Según la resolución, la responsabilidad de gestionar el volumen y garantizar el cumplimiento de los límites acústicos correspondía a las empresas promotoras de cada concierto.
De esta manera, los jueces consideran que el papel del club se limitó al alquiler del recinto y descartan atribuirle responsabilidad penal por las emisiones sonoras o por la falta de aislamiento acústico.
Sin embargo, el conflicto todavía no está completamente cerrado. La Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu ha anunciado que recurrirá la decisión ante el Tribunal Supremo.
Los aparcamientos también quedan en el aire
El tercer gran frente judicial afecta a los aparcamientos proyectados en el entorno del Bernabéu.
En junio, el Tribunal Supremo inadmitió el recurso de casación presentado por el Real Madrid y dejó firme la sentencia que anulaba la autorización municipal para construir dos aparcamientos subterráneos junto al estadio, en Padre Damián y el Paseo de la Castellana.
El TSJM había considerado que el Ayuntamiento de Madrid no había acreditado suficientemente el interés público de la actuación y había planteado dudas sobre su adecuación al planeamiento urbanístico, además de sus posibles efectos sobre la movilidad y la contaminación.
El proyecto contemplaba la construcción de dos aparcamientos y un túnel en las inmediaciones del estadio. En marzo de 2026, el TSJM ya había desestimado los recursos presentados tanto por el Real Madrid como por el Ayuntamiento contra la suspensión de las obras.
La decisión judicial tuvo su origen en las acciones emprendidas por la asociación vecinal, que consiguió que los tribunales ordenaran detener temporalmente unas actuaciones cuya legalidad estaba siendo cuestionada.
Ante este escenario, el Ayuntamiento asumió que el aparcamiento de Padre Damián y el túnel proyectado no eran viables y los retiró de su planificación. En el caso del aparcamiento de Castellana, el Consistorio mantuvo inicialmente una postura diferente al considerar que el proyecto estaba más avanzado, e incluso buscó un acuerdo con los vecinos antes de desistir finalmente tras la decisión del Tribunal Supremo.
Un pulso que va más allá del fútbol
Las tres causas judiciales reflejan la tensión existente entre la transformación del Bernabéu en un gran centro de eventos y las reclamaciones de los vecinos por el impacto que genera su actividad.
El Real Madrid ha obtenido un respaldo judicial en la causa penal relacionada con los ruidos, pero mantiene abiertos importantes frentes en los ámbitos urbanístico y administrativo, especialmente en relación con la celebración de conciertos y los proyectos vinculados a la movilidad.
El desenlace de estos procedimientos será clave para determinar hasta dónde puede llegar el modelo de explotación del nuevo Bernabéu y qué límites acabarán imponiendo los tribunales a uno de los proyectos de transformación más ambiciosos del fútbol europeo.

