El Papa León XIV abandona este martes Madrid tras cuatro jornadas que han transformado la capital en el epicentro mundial de la fe católica. Más de dos millones de personas han salido a las calles, plazas y estadios de la ciudad para recibir al primer Papa en visitar España desde Benedicto XVI en 2011.
Su último acto en la capital será un encuentro de despedida con los 17.000 voluntarios que han hecho posible la visita en el Pabellón 3 de Ifema, antes de partir en avión hacia Barcelona a las 11.10 horas.
Sábado 6: aterrizaje, el gesto viral y 500.000 jóvenes en Lima
La visita comenzó el pasado sábado con la llegada del Pontífice al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10.15 horas, recibido por los reyes Felipe VI y Letizia y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tras la ceremonia oficial en el Palacio Real —donde el rey se refirió por primera vez públicamente al dolor causado por los abusos en la Iglesia— León XIV emprendió su primer recorrido en papamóvil por el centro de Madrid, aclamado por unas 130.000 personas. Un gesto espontáneo durante el trayecto, el llamado ‘six-seven’, se hizo viral en redes sociales en cuestión de minutos.

Por la tarde, el Papa visitó el centro para personas sin hogar CEDIA 24 horas de Cáritas, en el barrio de Lucero, donde se definió como «un madrileño más» y calificó el trabajo de la entidad de «milagro de amor». Allí, un migrante senegalés le entregó su tarjeta de residencia como símbolo de esfuerzo y acogida, uno de los momentos más emotivos de toda la visita.
La jornada culminó con la Vigilia de Oración en la Plaza de Lima, donde unas 500.000 personas escucharon al Papa dialogar con siete jóvenes en un ambiente cercano y distendido. León XIV les pidió que se convirtieran en «protagonistas del cambio» y les lanzó un mensaje que quedará en la memoria de la visita: «Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor».
Aquella misma noche, en el estadio Riyadh Air Metropolitano, Bad Bunny celebraba su quinto concierto en Madrid. Curiosamente, tanto el cantante puertorriqueño como el Pontífice coincidieron en lanzar un mensaje de advertencia a los jóvenes sobre las redes sociales. El propio Papa había bromeado horas antes, durante el vuelo desde Roma, sobre la competencia: «Creo que muchos irán a ver a Bad Bunny, pero también habrá unos cuantos para ver al Papa».
Domingo 7: más de un millón de fieles en la misa del Corpus en Cibeles
El segundo día fue el de mayor afluencia de toda la visita. La Plaza de Cibeles y sus alrededores acogieron entre 1,1 y 1,5 millones de personas para la misa del Corpus Christi, convertida en el acto central del viaje apostólico a Madrid. Los Reyes y sus hijas acompañaron al Pontífice, quien recibió la Llave de Oro de la ciudad de manos del alcalde José Luis Martínez-Almeida.
En su homilía, León XIV encomendó a España una misión: que su religiosidad histórica no sea «un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy». Tras la misa presidió la procesión del Corpus por la calle Alcalá, bajo palio, antes de regresar a la Nunciatura entre cánticos de «Papa León, te queremos un montón».
Por la tarde, el Papa participó en el encuentro ‘Tejer Redes con el Mundo de la Cultura, la Educación, la Empresa y el Deporte’ en el Movistar Arena, ante 12.000 personas y con la presencia de figuras como Antonio Banderas, Rozalén, Carolina Marín o Teresa Perales. En su discurso, reivindicó la huella de la fe en la identidad europea y recuperó el histórico lema de Juan Pablo II: «No temáis. ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!».
Lunes 8: historia en el Congreso, encuentro con víctimas y «golazo» en el Bernabéu
La tercera jornada fue la más densa y la más histórica. León XIV se convirtió en el primer Papa en pronunciar un discurso ante el Parlamento español, recibido con honores de Estado y una ovación de siete minutos. Ante diputados y senadores de todos los grupos —salvo Podemos y el BNG—, criticó la «descalificación permanente del adversario», pidió «desarmar el lenguaje» y abogó por los límites morales del poder, además de defender la vida humana desde la concepción, condenar el aborto y la eutanasia y reclamar vías legales y dignas para los migrantes. A su salida del hemiciclo, calificó de «espectacular» la acogida recibida en España.
Por la tarde, en un encuentro privado de casi una hora en la Nunciatura, el Papa se reunió con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero, a quienes escuchó con «afecto y atención» y cuyas propuestas se comprometió a tener en cuenta. Previamente había pedido a los obispos españoles responder a esa «plaga» con escucha, verdad, justicia y reparación.
La jornada cerró con un multitudinario encuentro en el Santiago Bernabéu, donde 80.000 fieles recibieron al Papa entre cánticos y con la procesión de la Virgen de la Almudena y el Cristo de Medinaceli a pie de campo. Florentino Pérez le entregó una camiseta del Real Madrid con su nombre y el dorsal número 1. León XIV improvisó el mejor remate de la noche: «Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre».
Martes 9: despedida con los voluntarios antes de partir a Barcelona
La última mañana en Madrid tendrá como protagonistas a los 12.000 voluntarios congregados en el Pabellón 3 de Ifema. El acto contará con las actuaciones de Pablo López y Soraya Arnelas, y con la participación de la rapera Aisha Ruah.
León XIV recorrerá el pabellón durante diez minutos en un coche de golf adaptado como Papamóvil para saludar a todos los presentes, antes de pronunciar su último discurso en la capital. A las 11.10 horas partirá en avión hacia Barcelona, donde le esperan una vigilia en el Estadio Olímpico Lluís Companys y la misa en la Sagrada Família.
Madrid se volcó: movilidad, cortes y transporte público al límite
La visita de León XIV obligó a desplegar el mayor dispositivo de movilidad y seguridad de la historia reciente de Madrid, con más de 14.000 efectivos policiales y una reorganización sin precedentes del transporte público.
El Metro amplió su horario hasta las 2.30 horas durante la noche de la Vigilia, reforzó la frecuencia de trenes hasta un 125% en algunas líneas y cerró temporalmente estaciones como Retiro, Banco de España, Sevilla, Velázquez, Serrano o Colón para gestionar la avalancha de viajeros. Cercanías sumó más de un millón de plazas extra a lo largo del fin de semana, con un incremento del 35% sobre la oferta habitual. La EMT habilitó la gratuidad en toda su red de autobuses —excepto el Exprés Aeropuerto— y reforzó sus líneas con cerca de 186 vehículos adicionales.
En cuanto al tráfico, el entorno de la Plaza de Cibeles quedó cortado desde la medianoche del jueves anterior a la misa del Corpus, y la Plaza de Lima y los carriles centrales del Paseo de la Castellana permanecieron cerrados desde el miércoles para la Vigilia. Los accesos a La Castellana por el este y el oeste tuvieron que bloquearse antes de las 10.00 horas del domingo al superarse la ocupación prevista. El lunes, el recorrido del papamóvil hacia el Congreso y el posterior trayecto hasta el Bernabéu generaron cortes sucesivos en el centro y en el eje de Serrano, Goya y Doctor Esquerdo.
El Samur atendió a 323 personas durante la misa de Cibeles —nueve de ellas trasladadas al hospital, ninguna grave— y varios casos de mareo por el calor en los alrededores del Bernabéu, donde los termómetros rozaron los 32 grados a última hora de la tarde.
La noche en blanco y amarillo: los museos, abiertos hasta la madrugada
La visita coincidió con una iniciativa cultural inédita bautizada como ‘Noche en Blanco y Amarillo’, en referencia a los colores de la bandera vaticana. Quince museos, espacios culturales y entidades madrileñas abrieron con acceso gratuito durante la noche del sábado al domingo para peregrinos, turistas y madrileños.
El Museo del Prado permaneció abierto hasta las 00.30 horas y registró 2.750 visitantes en horario nocturno, mientras que el Thyssen acogió a unas 2.500 personas hasta medianoche y el Reina Sofía sumó 600 entre las 21.00 y las 23.30 horas. La Galería de las Colecciones Reales y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando extendieron su horario hasta la 1.00 horas, y los Teatros del Canal abrieron entre medianoche y las 5.00 horas con actuaciones de cantautores, sesiones de DJ y piezas del Ballet Español de la Comunidad de Madrid. En total, casi 6.000 personas visitaron el triángulo del arte madrileño en esa sola noche. Algunas parroquias con valor histórico y arquitectónico también abrieron sus puertas durante esas horas para que los peregrinos pudieran rezar en ellas.
Curiosidades: el ‘six-seven’, los dulces papales y la encíclica agotada
La visita dejó también una colección de anécdotas y detalles que dicen tanto sobre el Papa como sobre la ciudad que le recibió. El gesto del ‘six-seven’ durante el primer recorrido en papamóvil —una expresión popular entre los adolescentes que el Pontífice reprodujo espontáneamente saludando a la multitud— se convirtió en uno de los vídeos más compartidos de la semana en España.
Las tiendas de souvenirs vivieron su particular agosto en pleno junio: camisetas con la imagen de Prevost, gorras, tote bags, abanicos en blanco y amarillo, rosarios e imanes de nevera se agotaron en los puestos del centro. La Asociación de Empresarios Artesanos Pasteleros de Madrid endulzó la ocasión con el ‘cor num’, un dulce de masa sablé relleno de crema de limón y mermelada de fresón de Aranjuez, bañado en chocolate blanco con decoraciones en tonos vaticanos.
En la Feria del Libro, la encíclica ‘Magnifica Humanitas’ se agotó en horas en varios puestos. La editorial Ediciones Palabra vendió sus 200 ejemplares antes del mediodía del domingo, tras la misa de Cibeles. «La gente bajó después de la misa, preguntó por la encíclica y se la llevó», relataba uno de sus libreros. Incluso hubo visitantes que se acercaron a los puestos religiosos sin ser creyentes: «Venía buscándola porque me parece muy interesante que un Papa hable de inteligencia artificial», explicaba Rodrigo, un joven de 24 años que no había acudido a ningún acto por miedo a las aglomeraciones.
El alcalde Martínez-Almeida regaló al Papa un ejemplar artesanal de la obra ‘A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid’, de 1629, encuadernada en chagrín blanco y decorada con pan de oro por el Taller de Encuadernación Artística de la Imprenta Municipal. León XIV también recibió un rosario y decenarios elaborados en cerámica por personas con discapacidad intelectual, y pastas de almendra de las monjas agustinas recoletas del Real Monasterio de Santa Isabel.
Y entre los regalos más inesperados, quizá el más comentado fue el de Florentino Pérez: una camiseta del Real Madrid con el nombre ‘Robert F. Prevost’ y el dorsal número 1. El Papa, que ya en el avión había confesado que Robert Prevost es del Real Madrid —aunque aclaró que el Papa «es de todos los equipos»—, correspondió con una medalla.
Una ciudad que no volverá a ser exactamente la misma
Madrid no olvidará fácilmente estos cuatro días. La visita de León XIV ha dejado imágenes difíciles de borrar: los paraguas blancos abriéndose al unísono durante la comunión en Cibeles para señalar los puntos de reparto, los jóvenes corriendo en manada cuando el papamóvil cambió su recorrido de última hora hacia Doctor Esquerdo, o una abuela octogenaria rezando el rosario para que la espera se le hiciera más corta frente al CEDIA de Lucero, con las entradas para el Bernabéu en el bolsillo y problemas en las piernas para llegar.
Una ciudad que, en palabras del propio Rey Felipe VI al despedirse del Pontífice, «ha respondido bien».