El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha culminado los trabajos de rehabilitación de un refugio antiaéreo oculto bajo la plaza de Cervantes y prevé abrirlo al público a mediados de 2027 como un nuevo espacio museístico dedicado a la memoria histórica de la ciudad.
La singularidad de este enclave reside no solo en su valor patrimonial, sino también en su origen: fue construido en 1938 utilizando parte de los sillares de la desaparecida iglesia de Santa María la Mayor, el templo en el que fue bautizado Miguel de Cervantes y que quedó devastado por un incendio al inicio de la Guerra Civil.
Un hallazgo inesperado bajo la plaza de Cervantes
Durante décadas se creyó que el refugio podía haber desaparecido, estar completamente colmatado de escombros o incluso inundado por filtraciones. Sin embargo, la sorpresa llegó en 2023, cuando los trabajos de excavación permitieron derribar el muro que sellaba el acceso.
“No teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar”, ha explicado el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, en una entrevista con Europa Press.
Tras abrir la entrada, los técnicos descubrieron una estructura en un estado de conservación “más que razonable”, lo que permitió iniciar un proceso de excavación, limpieza, documentación y restauración que ha concluido este verano. El espacio cuenta ya con iluminación y sistema de ventilación, paso previo a la futura musealización.
Un refugio para proteger a la población de los bombardeos
El refugio se construyó en 1938, en plena Guerra Civil, como respuesta a los bombardeos sufridos por la ciudad durante 1937 y los primeros meses del año siguiente.
Situado bajo la céntrica plaza de Cervantes, el recinto tiene unos 38 metros de longitud, se distribuye en tres salas y presenta unas dimensiones reducidas —2,20 metros de anchura y 2,27 metros de altura—, por lo que las futuras visitas se realizarán en grupos pequeños.
La intención del Ayuntamiento es que el recorrido vaya más allá de la arquitectura del espacio y sirva para explicar cómo vivió Alcalá de Henares el conflicto y qué consecuencias tuvo para la población civil.
Aunque el refugio se terminó en una fase avanzada de la guerra y tuvo menos uso del previsto, llegó a utilizarse durante algunos ataques aéreos. Durante todo el conflicto, Alcalá permaneció bajo control republicano y tuvo una importante presencia militar, con aeródromos y distintas unidades desplegadas en la ciudad.
Las piedras de la iglesia de Cervantes convertidas en refugio
Uno de los elementos más simbólicos del proyecto es la relación entre el refugio y la antigua iglesia de Santa María la Mayor.
El templo, célebre por haber acogido el bautismo de Miguel de Cervantes, sufrió un grave incendio en julio de 1936 y nunca llegó a reconstruirse completamente. Actualmente solo se conservan algunos restos, entre ellos la Capilla del Oidor, donde se guarda la pila bautismal del escritor.
Dos años después de su destrucción, parte de los sillares del edificio se reutilizaron para levantar el refugio antiaéreo. De esta forma, las piedras de un templo arrasado por la guerra pasaron a integrarse en una construcción destinada a proteger vidas durante ese mismo conflicto.
Esta conexión convierte el entorno de la plaza de Cervantes en un espacio de gran valor histórico y simbólico, ya que en apenas unos metros conviven los restos de la iglesia y el refugio construido con sus materiales.
“En la propia plaza de Cervantes tenemos el recuerdo vivo de los desastres de la guerra”, ha señalado Pérez.
Una experiencia inmersiva para recordar los horrores de la guerra
El futuro proyecto museográfico pretende explicar los bombardeos, la destrucción del patrimonio y las consecuencias humanas de la Guerra Civil a través de distintos recursos expositivos.
Entre las propuestas que se estudian se encuentra la creación de una experiencia inmersiva que permita al visitante aproximarse a las sensaciones de quienes tenían que abandonar sus hogares y refugiarse bajo tierra durante un ataque aéreo.
El objetivo, según el Ayuntamiento, es transmitir las consecuencias de los conflictos armados y conectar aquel episodio histórico con la realidad de las poblaciones civiles que hoy continúan sufriendo bombardeos en diferentes partes del mundo.
Un espacio que la ciudad llegó a olvidar
El refugio dejó de utilizarse tras la Guerra Civil y quedó definitivamente sellado durante las obras de remodelación de la plaza de Cervantes, realizadas entre 1977 y 1978.
Con el paso de los años, la ciudad fue perdiendo el recuerdo de su existencia hasta el punto de desconocer su ubicación exacta. Una de las pistas clave para encontrarlo fue un artículo publicado en 1994 por el cronista local García Saldaña.
“En el primer sondeo nos equivocamos por poco más de medio metro”, ha recordado el concejal.
El hallazgo también despertó la memoria de numerosos vecinos, algunos de los cuales contactaron con el Ayuntamiento al reconocer el lugar que habían visitado durante su infancia.
Un recurso para comprender la historia reciente de Alcalá
Por su ubicación, sus dimensiones y su estrecha relación con la iglesia de Santa María la Mayor, el refugio de la plaza de Cervantes se convertirá en uno de los principales recursos patrimoniales de Alcalá para explicar el impacto de la Guerra Civil en la ciudad.
El Ayuntamiento confía en abrir este espacio a mediados de 2027 con la colaboración de la Comunidad de Madrid y convertirlo en un lugar para la reflexión y la memoria.
“Tenemos que conocer este episodio para no incurrir en los errores que llevaron a la necesidad de hacer un refugio en el corazón de una ciudad”, ha subrayado Pérez, quien ha recordado que “las guerras solo conducen al desastre”.

