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Así será la nueva estación Chamartín-Clara Campoamor

La nueva estación Chamartín-Clara Campoamor abrazará su «playa de vías» con un anillo comercial, contará con entradas por todo su perímetro y mantendrá las «icónicas» bóvedas, que se elongarán hacía el final de la misma para buscar la naturaleza de los grandes parques que incorporará Madrid Nuevo Norte.

Así lo han explicado los integrantes del Estudio Ben van Berkel, los ganadores del concurso internacional para dar una nueva vida a la estación, que, además, se convertirá en uno de los ejes centrales de la transformación del norte de la ciudad. La presentación de ‘Chamartín Ecosistema Abierto‘ ha contado con la participación de la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, y la presidenta de Adif, María Luisa Domínguez.

Visión y ciudad; estación y programa; función y sostenibilidad han sido las líneas maestras que han guiado al jurado que ha seleccionado por unanimidad esta propuesta. Además, este proyecto debía contar con la posibilidad de que se fuera desarrollando a la vez que otras obras en la estación, como es el caso de la ampliación del vestíbulo sur ya en marcha.

Chamartín está modernizándose, entre otras razones, para poder duplicar su número de viajeros, ampliar sus vías para poder acoger más alta velocidad -actualmente Cercanías representa el 80%- y convertirse en una pareja con Atocha para que sea «una estación con dos terminales».

Dar respuesta a las necesidades de la ciudad en 50 años

En esta dualidad ha enfatizado la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, quien ha destacado la apuesta por mantener la «arquitectura histórica» con las bóvedas, pero añadiendo nuevos elementos, como pueden ser los rascacielos.

También ha puesto el foco en la forma en la que la porosidad de la misma servirá de conexión con la «amplia red de espacios naturales» para poder extender los parques del norte de la ciudad. «Aspira a convertirse en referente de generación de energía, ya que la mayor parte de la cubierta serán captadores fotovoltaicos que dotarán a la estación para el autoconsumo», ha proseguido Sánchez. Asimismo se estudian más alternativas para la generación eléctrica como la geotermia. El objetivo final es «dar respuesta a las necesidades de la capital en 50 años».

Precisamente estos cambios han sido uno de los puntos en los que ha enfatizado la presidenta de Adif, María Luisa Domínguez, quien ha detallado cómo Chamartín llegará a tener 31 vías, de las que 18 se destinarán a la Alta Velocidad. Actualmente ya se ha trasladado a la estación del norte las cabeceras hacia el Levante español.

«Coincidimos en que la estación de Chamartín no solo es importante por la movilidad de Madrid y la Comunidad, sino también para articular el transporte nacional», ha proseguido. Pasan por la misma a la semana más de 5.700 trenes de Cercanías, 400 Avant y más de 400 de AVE, pero se busca aumentar su capacidad, entre otros, por la liberalización de la alta velocidad.

La transformación de Chamartín

Con este punto de partida se ha optado entre las nueve propuestas por ‘Chamartín Ecosistema Abierto’, una opción que permite, entre otros, desarrollar los trabajos a la vez que no se para la actividad de la estación.

Entre los puntos remarcados por la presidenta de Adif se encuentra su apuesta por integrar la estación en lo que ya es el «distrito financiero de Madrid» a la vez que se ha tenido en cuenta la vertiente de sostenibilidad –social, económica y medioambiental–, la arquitectura con perspectiva de género, la vegetación en el interior y el uso de materiales reciclables.

«No se trata de un proyecto normal, sino que es la creación de un ‘hub urbano’ para estimular el transporte público», ha destacado por su parte el propio Ben van Berken, quien ha defendido el objetivo de cambiar el concepto de las estaciones como «patios traseros» de las ciudades hacia espacios donde hay actividad «todo el día y todos los días del año». La «porosidad» de su perímetro permitirá que tenga dos nuevos puntos de entrada a través de Agustín de Foxá y Pío XII.

Se busca que no sea «una caja cerrada» sino abrirla «al parque y el barrio» para que «todos puedan verse» y no sea una barrera en un momento en el que «la creación de comunidad es el futuro».

El abrazo a la «playa de trenes»

Así, en la estructura destaca un doble anillo, uno interno y otro externo, con un «zócalo comercial» con «balcones abiertos» que «abrazan» a la «playa de vías». Permitirá que sea un edificio en el que haya actividad para los ciudadanos «en todo momento del día» y no solo para los viajeros.

«Junto al anillo externo permeable habrá un anillo interno que permite orientarse a uno y saber dónde está. Entradas en los cuatro laterales para acceder a esta estructura que permite ver los trenes, la playa, los andenes que activa parte del zócalo», ha remarcado el arquitecto Fermín Vázquez.

Para mantener la identidad de la estación se quedan las bóvedas clásicas en la cara sur, pero la configuración del edificio a distintos niveles permite que estén a más altura del suelo haciendo el espacio más diáfano. Este elemento va mutando hacia la cara norte en la que se convierten en estructuras más «estilizadas y modernas» que se conjugan con el «modelo de espacio abierto», una de las «grandes obsesiones» del proyecto ganador.

También se integrarán las oficinas de Adif distribuidas por la estación y en dos torres, una de ellas será el mayor rascacielos de España, que entrarán a formar parte del ‘skyline’ de Madrid. «Será un modelo de oficinas avanzadas, modernas, responsables con el consumo energético y que serán un lugar, desde el punto de vista del usuario, en el que todo el mundo tenga acceso», ha añadido el arquitecto.

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