Madrid bajo tierra: los búnkeres y refugios que guardan la memoria de la Guerra Civil

Cultura 14/03/2026

Cuando se cumplen 90 años del estallido de la Guerra Civil española, Madrid conserva vestigios que recuerdan los horrores de la contienda fratricida: búnkeres y refugios antiaéreos que aún sobreviven bajo parques, calles y edificios de la capital. Muchos de ellos pueden visitarse o presentan visos de abrirse al público, recordando la historia sin banalizarla.

Hoy, los parques de Madrid son espacios de ocio, deporte y descanso, pero hace nueve décadas, algunos de ellos eran la única tabla de salvación para una población aterrorizada que buscaba refugio ante los bombardeos. Se calcula que en la ciudad podrían existir unos 40 refugios de este tipo, la mayoría inaccesibles y situados en fincas privadas.

El Búnker del Capricho: uno de los mejor conservados de Europa

El búnker del Capricho, en la Alameda de Osuna, es el mejor conservado. Oficialmente llamado Búnker de la Posición Jaca, era el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. Construido en 1937 a 15 metros bajo tierra y con capacidad para 200 personas, el refugio ocupa 2.000 metros cuadrados y es uno de los más importantes de Europa por su estado de conservación.

El Ayuntamiento de Madrid organiza desde 2016 visitas guiadas gratuitas, cuya demanda suele superar rápidamente la oferta de plazas. La construcción del búnker implicó miles de metros cúbicos de tierra extraída, 200 metros cúbicos de ladrillo y más de 70 metros cúbicos de hormigón para blindar la instalación. Diseñado para resistir ataques químicos, era estanco y contaba con un detalle curioso: las baldosas del suelo tenían dibujos distintos para permitir la orientación con la luz de una cerilla en caso de fallo del generador eléctrico.

Refugio del Retiro: de protección civil a cultivo de champiñones

Otro ejemplo notable es el refugio antiaéreo del Retiro, situado junto al Florida Park. Construido en 1938 con 135 metros de longitud y 8 metros de profundidad, nunca llegó a utilizarse para proteger a la población, ya que los bombardeos ocurrieron antes de su finalización. Sin embargo, se aprovechó posteriormente para el cultivo de champiñones gracias a sus condiciones de luz y humedad.

El refugio del Retiro podía albergar 275 personas y contaba con tres accesos: dos dentro del parque (junto a la Puerta de la Reina Mercedes y el Florida Park) y uno en la calle Menéndez Pelayo, entonces un bulevar ajardinado. A diferencia del Capricho, su función era temporal, ofreciendo cobijo solo durante el sonido de las sirenas antes de que la población regresara a casa. Hoy, sigue siendo un espacio desconocido para muchos madrileños, que caminan sobre sus cinco planchas metálicas sin saber lo que hay debajo.

Parque del Oeste: huellas de los fortines del Bando Nacional

La ruta continúa en el Parque del Oeste, donde aún se conservan restos de tres fortines para ametralladoras construidos por el Batallón 7 de Zapadores del Bando Nacional. Estas estructuras estaban orientadas hacia la antigua Cárcel Modelo, hoy sede del Cuartel del Ejército del Aire, y son ejemplo de la estrategia militar que atravesó la ciudad durante la contienda.

Estos vestigios subterráneos recuerdan que Madrid no solo se reconstruyó en superficie, sino que bajo parques y calles existe una historia de resistencia, supervivencia y memoria que sigue viva a 90 años del inicio de la Guerra Civil.

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