El barrio de La Magdalena de Colmenar Viejo volverá a llenarse de ambiente festivo con la celebración de sus tradicionales fiestas en honor a Santa María Magdalena, que tendrán lugar entre el 18 y el 22 de julio en el entorno de la Ermita de Santa María Magdalena. El programa combina actividades lúdicas, gastronómicas y religiosas dirigidas a vecinos de todas las edades.
El concejal de Festejos, Nacho Aceña Alcázar, ha destacado la implicación de los vecinos en la organización de esta edición. «Gracias a la implicación de los vecinos de La Magdalena, este año contamos con una programación pensada para que pequeños y mayores disfruten plenamente de las fiestas del barrio. Todas las actividades se desarrollarán en torno a la Ermita de Santa María Magdalena: el sábado viviremos una jornada festiva abierta a todos los vecinos, y el miércoles por la tarde tendrá lugar la ceremonia religiosa».
Como preparación para la festividad de la patrona, del 13 al 21 de julio se celebrará diariamente, a las 20:30 horas, la tradicional novena en honor a Santa María Magdalena.
Jornada festiva el sábado 18 de julio
El grueso de las actividades tendrá lugar el sábado 18 de julio, con una programación pensada para el disfrute de toda la familia.
Los más pequeños podrán divertirse con un castillo hinchable, que estará instalado de 12:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas. Durante la tarde, entre las 18:00 y las 21:00 horas, también habrá juegos clásicos de feria.
A las 21:00 horas se celebrará una caldereta popular acompañada de sangría, amenizada por dulzaineros, en uno de los momentos más esperados de las fiestas.
La jornada concluirá con una discomóvil, que se prolongará desde las 22:00 hasta la 01:00 horas.
Misa rociera y reparto de limonada
Las fiestas finalizarán el miércoles 22 de julio con el acto central en honor a la patrona.
A las 20:30 horas tendrá lugar la misa rociera en honor a Santa María Magdalena, que estará amenizada por el grupo Colmenar Canta. Al término de la celebración religiosa se ofrecerá a los asistentes un reparto de limonada y pastas, poniendo el broche final a unas fiestas que volverán a reunir a los vecinos del barrio en torno a su ermita.



