El Café Central, uno de los locales más emblemáticos de la capital y referente internacional del jazz, ha anunciado su cierre definitivo tras más de cuatro décadas de actividad ininterrumpida. El próximo 12 de octubre el club celebrará su último concierto en su actual sede de la Plaza del Ángel, poniendo fin así a una etapa que ha marcado la historia cultural reciente de Madrid.
La clausura se debe a la negativa de los propietarios del inmueble a renovar el contrato de alquiler del local, según ha informado la dirección en un comunicado, a pesar de «los múltiples intentos» de negociación durante los últimos siete años. Con todo, lamenta que no haya sido posible alcanzar un acuerdo ni conocer las condiciones para la continuidad del proyecto en su ubicación actual.
Ante la noticia de este cierre, la vicealcaldesa de Madrid y alcaldesa en funciones, Inma Sanz, ha expresado tras la reunión de la Junta de Gobierno de la ciudad que el Ayuntamiento «confía» en que ambas partes «puedan llegar a un acuerdo», aunque se trata de un asunto entre un propietario privado y sus alquilados y que depende de ellos conseguir «un punto de acuerdo».
Por su parte, la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Reyes Maroto, ha lamentado el cierre del Café Central en «una ciudad que borra su alma a golpe de negocio inmobiliario». «Otro templo cultural que Madrid deja perder, ¿qué nos quedará cuando ya no queden lugares con historia?», ha preguntado en la red social ‘X’.
Declaración de Bien de Interés Cultural
A nivel regional, Más Madrid también ha buscado la manera de proteger este enclave. Concretamente, ha propuesto que el Gobierno de la Comunidad de Madrid lo declare Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría que «resulte más adecuada».
Así lo han trasladado en una Proposición No de Ley (PNL) registrada en la Asamblea de Madrid en la que instan a este reconocimiento ya que el Gobierno autonómico «tiene una responsabilidad con el patrimonio» regional y «no puede inhibirse ante una situación como la que supone que el Café Central, lugar icónico, pueda desaparecer».
Lo ha reivindicado la diputada Alicia Torija, quien entiende que esta sería la manera de salvaguardar «su uso como espacio de actividad cultural y musical, la preservación de los valores inmateriales, artísticos, históricos y sociales que lo definen y evitando su transformación en usos ajenos a su esencia».
Un lugar histórico
Desde que abrió sus puertas en 1982 en el local de una antigua cristalería de 1908, muy cerca del Barrio de las Letras, el Café Central ha sido sinónimo de música en directo y de compromiso con el jazz. En sus 43 años de vida, ha acogido más de 14.000 conciertos y ha recibido a más de un millón de espectadores.
El salto definitivo hacia la escena internacional llegó en 1988, cuando el club comenzó a traer a figuras clave del jazz mundial como George Adams y Lou Bennett. Con una programación diaria y una apuesta por la calidad, se convirtió rápidamente en una referencia. En 2005, fue reconocido con el Premio a la Difusión de la Música por la Academia de la Música, y en 2002, la prestigiosa revista estadounidense Down Beat lo incluyó en su lista de los mejores clubes de jazz del mundo –el único representante español–.
Por su escenario han pasado figuras como Tete Montoliu, Pedro Iturralde, Benny Golson, Ron Carter, Sheila Jordan, Mark Turner, Brad Mehldau, Javier Krahe, Silvia Pérez Cruz, Jorge Pardo o Chano Domínguez. Además, ha abierto su programación a otros estilos con artistas como Eliseo Parra, Martirio o Latcho Drom, sin perder su esencia ni su rigor artístico.
Hogar de melómanos
El Central no ha sido solo un club de conciertos. Su estética, conservada intacta desde 1982, lo convirtió en un lugar de culto para melómanos y visitantes. Fue escenario de series como ‘Anillos de Oro’ y películas como ‘Tenéis que venir a verla’, además de acoger presentaciones de libros, discos, exposiciones de fotografía y actividades culturales diversas.
También ha sido un espacio para el disfrute gastronómico, con una variada carta de comidas que incluye raciones, tostas, hamburguesas, platos como milanesa de ternera o pollo tikka masala con arroz basmati, postres, brunch y menús del día. Todo ello acompañado de una cuidada selección de cafés, tés, licores y cócteles que han convertido cada velada en una experiencia completa.
Café Central busca una nueva sede
El cierre del Café Central supone la pérdida de 35 puestos de trabajo y deja un vacío profundo en la oferta cultural de Madrid. Sin embargo, su equipo no se rinde: ya han iniciado la búsqueda activa de una nueva sede y han habilitado el correo (central2.0@cafecentralmadrid.com) para recibir propuestas de colaboración por parte de particulares, empresarios o instituciones que deseen contribuir a que este emblema del jazz no desaparezca.
Mientras tanto, los próximos meses se convertirán en una gran celebración de despedida. El club prepara una programación especial con artistas que han marcado su historia, para que el local vibre una última vez con la música que le dio vida.
Madrid pierde un rincón irrepetible, pero el espíritu del Café Central sigue buscando un lugar donde poder recibir a su público y un escenario en el que la música siga sonando.

