Un nuevo monumento recordará a las víctimas de los atentados del 11-M

Sociedad 11/03/2025

El nuevo monumento que rendirá homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004, que costaron la vida a casi 200 personas y dejaron alrededor de 2.000 heridos, se espera que esté terminado para finales de 2027. Este monumento estará ubicado en la antigua gasolinera de la glorieta de Atocha, que fue demolida para dar paso a las obras de la Línea 11 del Metro de Madrid.

La presidenta de la Asociación 11-M, Montserrat Soler, lo anunció durante el homenaje celebrado este martes en la Estación de Atocha-Cercanías, organizado junto a los sindicatos CC.OO. y UGT, con motivo del 21º aniversario de los atentados. En este acto, se reivindicaron temas como la memoria, el fortalecimiento de los servicios públicos y el aumento de las ayudas para los afectados.

Al evento asistieron diversas personalidades, entre ellas el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el delegado del Gobierno, Francisco Martín, y las portavoces de Más Madrid y PSOE, Rita Maestre y Reyes Maroto, respectivamente. También estuvo presente el defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, entre otros representantes políticos y sociales.

Detalles del nuevo monumento

Soler explicó que, tras varias reuniones con el Ayuntamiento, ya se han establecido las bases para un concurso de diseño del nuevo monumento, que debe cumplir varias condiciones, entre ellas la utilización de algunos ladrillos de vidrio del monumento anterior. Además, la presidenta de la Asociación 11-M solicitó que se incluya una leyenda con el texto «Espacio homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004», acompañada de los nombres de los fallecidos, con visibilidad, iluminación, accesibilidad e indicaciones claras para su localización.

Peticiones a la Administración

Además de la solicitud para el nuevo monumento, Montserrat Soler pidió al Gobierno de España la modificación de la Ley estatal de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo, especialmente en lo que respecta al procedimiento administrativo para la concesión de ayudas económicas. Reclamó que estas ayudas se puedan iniciar de oficio, sin el plazo de un año o que, en su caso, se prorrogue hasta los cuatro o cinco años.

La presidenta también destacó que la Asociación 11-M depende de subvenciones del Ejecutivo central y varias comunidades autónomas, como Madrid, Valencia y Navarra, así como del Consistorio madrileño. Sin embargo, advirtió que estas ayudas han ido disminuyendo cada año, lo que complica la tarea de la asociación, especialmente cuando sus miembros se enfrentan a necesidades crecientes.

En este contexto, Soler también reclamó la instalación de un nuevo monumento en San Agustín de Guadalix en honor a las víctimas, así como la creación de un Centro Memorial en Madrid dedicado a las víctimas del yihadismo, que podría ubicarse en el edificio Medinaceli.

Defensa de los servicios públicos

El homenaje comenzó con la pieza musical ‘El cisne’, interpretada por Clara Castilblanque y Pilar Cienfuegos. La secretaria general de UGT Madrid, Susana Huertas, fue la primera en tomar la palabra, destacando «la fuerza de los servicios públicos en medio del caos y el horror» y subrayando la importancia de defender y fortalecer estos servicios, que han sido cruciales en momentos de crisis. Huertas recordó cómo, en el 11-M, bomberos, policías, personal sanitario y psicólogos actuaron con valentía y profesionalismo, incluso fuera de su horario laboral, al igual que ciudadanos anónimos, como los taxistas, que ayudaron a trasladar a los heridos.

Huertas también remarcó que detrás de cada una de las víctimas «hay nombres, rostros, familias, sueños truncados y vidas marcadas para siempre». Además, destacó que este homenaje no solo es un acto de memoria, sino un compromiso con el futuro, trabajando por una sociedad justa, solidaria y en paz.

La memoria como ejercicio de empatía

Por su parte, la secretaria general de CC.OO. Madrid, Paloma López, insistió en la necesidad de «repetir la palabra memoria», ya que, según ella, parece que algunos intentan «borrar» el 11-M de la historia. López subrayó que tener memoria es un ejercicio de cordura, comprensión y empatía. Además, recordó que las víctimas de ese trágico día eran personas que trabajaban arduamente para sacar adelante a sus familias, y que el 11-M mostró tanto la fragilidad de la vida como la brutalidad del fanatismo terrorista.

La secretaria general de CC.OO. también criticó la desinformación y la manipulación política que, a su juicio, se ha producido en torno a los atentados, y condenó la política de bulos y mentiras que, según ella, persiste aún hoy.

El acto concluyó con un emotivo gesto: políticos, sindicatos y ciudadanos depositaron claveles en un espacio habilitado para recordar a las víctimas del atentado. Un cartel en el lugar subrayaba la memoria colectiva de los que perdieron la vida en aquel trágico día de marzo de 2004.

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