La última etapa de la Vuelta Ciclista a España, que debía culminar este domingo en Madrid con el habitual paseo triunfal de los corredores por el centro de la capital, ha sido cancelada por la organización tras los incidentes provocados por protestas propalestinas que han bloqueado el recorrido.
El desenlace de esta 90ª edición, que debía cerrar tres semanas de competición con la llegada al Paseo del Prado, se ha visto frustrado por los altercados que enfrentaron a manifestantes y fuerzas de seguridad en pleno corazón de la ciudad.
Manifestantes en el recorrido
Los problemas comenzaron cuando grupos de manifestantes propalestinos invadieron varias zonas del trazado de la etapa final. La primera reacción de la organización fue anunciar, alrededor de las 17.30 horas, un cambio de recorrido que evitaba el paso por Alcobendas y derivaba al pelotón hacia una variante.
Sin embargo, la tensión se trasladó al centro de Madrid. En puntos clave como Atocha y el Paseo del Prado, decenas de personas ocuparon el itinerario, interrumpiendo el paso de los ciclistas y forzando nuevas detenciones del grupo principal.
Cargas policiales y enfrentamientos
La Policía antidisturbios desplegada en el centro de la capital tuvo que intervenir para despejar la zona. Los agentes realizaron varias cargas tras el lanzamiento de vallas de contención y botellas en la meta situada en el Paseo del Prado.
Los corredores, que habían quedado bloqueados a la entrada de la ciudad, reanudaron la marcha en formato neutralizado, pero apenas unos metros después volvieron a detenerse por la persistencia de las protestas. Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad, la organización tomó la decisión más drástica: cancelar definitivamente la etapa.
Los ciclistas descendieron de sus bicicletas y abandonaron el recorrido en los coches de sus respectivos equipos, sin posibilidad de disputar la tradicional jornada festiva con la que se celebra al vencedor.
Contexto de las protestas
Las protestas forman parte de una serie de movilizaciones que se han repetido a lo largo de esta edición de la Vuelta. Los manifestantes denuncian el “genocidio” en Gaza y han señalado especialmente la participación del equipo Israel-Premier Tech, lo que ha convertido la carrera en un escaparate de reivindicación política.
En etapas previas ya se habían registrado incidentes en los que una veintena de personas fueron detenidas por desórdenes públicos. La tensión fue creciendo en paralelo al avance de la competición hasta culminar este domingo en Madrid con la suspensión de la jornada final.
Una Vuelta marcada por la tensión
La decisión de cancelar la etapa supone un hecho inédito en la historia reciente de la Vuelta Ciclista a España, tradicionalmente concluida con un recorrido urbano en Madrid que sirve como escaparate para el ciclismo y como fiesta para los aficionados.
Lo que debía ser una celebración se ha visto empañado por un escenario de cargas policiales, barricadas improvisadas y lanzamiento de objetos, generando imágenes más propias de una protesta política que de un evento deportivo internacional.
Para los corredores, especialmente para el maillot rojo que ya tenía asegurado el triunfo final, la suspensión ha supuesto el fin de la carrera sin la clásica foto de entrada triunfal en la capital. Para la organización, en cambio, queda abierta la polémica sobre la capacidad de garantizar la seguridad en una prueba de carácter internacional.
Reacciones y consecuencias
Aunque todavía no se han hecho públicas declaraciones oficiales más allá del comunicado de cancelación, fuentes de la organización reconocen que la decisión fue tomada por “responsabilidad y seguridad”, tanto de los corredores como del público.
Las fuerzas de seguridad continúan evaluando el número exacto de incidentes y detenciones en esta última jornada, mientras que los equipos ciclistas han optado por un perfil bajo, centrados en abandonar la zona sin más altercados.
La 90ª edición de la Vuelta ciclista a España, que debía pasar a la historia por su recorrido exigente y el duelo deportivo entre favoritos, será recordada por las protestas propalestinas y la suspensión inédita de su última etapa en Madrid.

