En lo que se refiere a tecnología, en el año 2013 en España las palabras más buscadas en Google eran ‘Nexus 5′, ‘iPhone 5’ y ‘PS4’, acompañados, por supuesto, de la palabra ‘crisis’. No existía ni la remota sombra de la palabras que hoy ocupan nuestro día a día: la ‘inteligencia artificial’, conocida por su nickname IA.
Para ese entonces, Rocío Molina y Francisco Javier Regueiro, fundadores y socios de Inneva Pharma, sabían que la tecnología sería parte de ese trinomio perfecto del que forman parte, pero no podían imaginarse todos los proyectos que hoy serían posibles gracias a ella. Esta pyme madrileña ubicada en Rivas-Vaciamadrid se encarga de desarrollar soluciones innovadoras enfocadas en el sector socio-sanitario para implementar y mejorar las herramientas de sus actores a través de la tecnología aplicada al sector.
Como un salto al vacío, esta pareja se lanza ese mismo 2013 al agua del emprendimiento para sacarse esa espinita de la forma en la que todas las grandes ideas y productos se hacen realidad: con miedo, pero con ganas. Rocío, doctora en biología molecular y celular, y Javier, animador y programador 3D, reunieron sus conocimientos para ponerlos a trabajar en conjunto y esperar con preparación la llegada inminente de la inteligencia artificial en ámbitos como la educación, las empresas y, por supuesto, los sectores sanitarios.
Sanidad y comunicación
«Este año estamos dando formación a médicos, sanitarios, farmacéuticos, neurólogos y oncólogos en inteligencia artificial. O sea, el colectivo médico sanitario está demandando a gritos formación en inteligencia artificial, algo que la gente pensaba que era una locura y que los médicos iban a decir: no, por favor» relata con entusiasmo Molina a Madrid365.
El comentado ego que supuestamente acompaña a los médicos se ha desvanecido por completo, confiando en esta tecnología para acertar en diagnósticos y tratamientos como un colega más. Con un puñado de años de estudios y con pacientes alarmados autodiagnosticados con la información arrojada por motores de búsqueda, los profesionales sanitarios han tomado el timón del barco para dirigir este sector a aguas más tranquilas, amables y humanas entre los actores que componen el ecosistema, con más preparación y con herramientas que apoyan en la toma de decisiones y tratamientos.
«Nuestros médicos saben que la IA está revolucionando el mundo y que ellos se pueden beneficiar de eso. No saben cómo, pero buscan ese recurso, ¿no? Entonces, para nosotros es un privilegio poderles ayudar a integrar herramientas como ChatGPT en su día a día» comentan los fundadores de la empresa como punto de inicio de una relación que esperan sea larga y próspera entre la empresa y los profesionales.
Más tiempo libre, mejores informes y diagnóstico en menos tiempo y la integración de nuevos conocimientos para mejorar la productividad son algunos de los beneficios que persiguen en Inneva Pharma con sus soluciones, tanto para pacientes como para médicos. A través de juegos populares adaptados al sector como escape rooms, Lego® Serious Play® y otras propuestas de gamificación, los médicos que hoy ocupan los centros de salud y hospitales no solo pueden tener mayor motivación, sino que están capacitados para dar respuestas concretas en menos tiempo, o predecir con herramientas diagnósticas para prevenir sepsis o el desarrollo de ciertas enfermedades.
Gamificación en bata blanca
Los profesionales nativos digitales ya están aquí, y ¿cómo se han formado? Series de televisión en las que algunas temporadas ya se han añejado como Grey’s Anatomy, ER o House, que, por muy populares que sean, son anticuadas en cuanto a métodos de aprendizaje o procedimientos médicos. Entender cómo interpretan el mundo, cómo adquieren conocimientos y la manera en la que trabajan en el sector sanitario ha sido imprescindible para que Inneva Pharma desarrolle herramientas adecuadas para todas las generaciones.
Es inminente que el modelo pedagógico ha cambiado y sigue cambiando. Para mantenerse actualizados, Molina se inmiscuyó nuevamente en el ámbito educativo con los mejores profesores de la capital para formarse en el aprendizaje basado en el juego para captar la atención de los alumnos desde sus primeros años de formación. «Si se puede estudiar física y geografía con La Furia de Drácula, yo tengo que hacer algo con los médicos. Entonces, ¿qué hicimos? Nos llevamos toda esta metodología al mundo corporate» confiesa tras recordar el pasar sus fines de semana reunida con otros docentes en Madrid para lograr esto.
«Hoy soy capaz de sentarme con unos médicos y enseñarles el tratamiento más pionero en inmunoterapia, en oncología, con un juego» comenta Rocío con una sonrisa en la cara. Reconoce que estos profesionales se encuentran en una situación en la que todo se toma con mucha seriedad, pero que aprender a través de la gamificación, con juegos de mesa, escape rooms y gafas de realidad virtual no significa que se pierda el foco del asunto.
Por ejemplo, «Lego® Serious Play® es una metodología que permite exponer en la mesa lo que una persona piensa de verdad» argumenta Molina, quien afirma que, muchas veces, por presión social y laboral, los profesionales no comunican sus verdaderas aspiraciones y problemas, lo que desemboca en asuntos complejos dentro de las organizaciones, dificultando su correcto funcionamiento.
«Este juego lo que hace es poner en la mesa lo que tú no quieres decir, porque tus manos hablan más que tu boca» afirma la doctora en biología molecular y celular. Comenta que, a través de la construcción con estas piezas, se transmiten las emociones almacenadas en la amígdala cerebral hasta las manos, develando problemas y preocupaciones que los labios no se atreven a pronunciar.
Cultivar las soft skills y el precio de una mejor atención sanitaria
Las soft skills (conocidas en castellano como habilidades blandas) son aquellas competencias de comunicación interpersonales que permiten a los seres humanos interactuar de forma asertiva para relacionarse de la mejor manera posible. La empatía, la capacidad de escucha o la de adaptación son algunas de las más demandadas por las empresas en la actualidad. Pero no siempre se tienen o se logran desarrollar, sobre todo cuando una parte que conforma esta comunicación se ve afectada por la salud de un ser querido.
Para nadie es un secreto que los médicos ejecutan una de las labores más estresantes de nuestros tiempos: mantener vivo a otro ser humano con recursos y conocimientos limitados a los avances de hoy en día. Además de esta elevada presión e incontables horas de trabajo, estos profesionales deben lidiar con esa parte de ‘atención al cliente’ con el propio paciente, sus familiares y allegados en circunstancias en las que nadie quiere estar.
Pero estas situaciones existen y abundan en los hospitales. Para ello, Inneva Pharma ofrece, como parte de sus servicios, el uso de IA adaptada al sector sanitario para impartir las formaciones necesarias para mejorar la capacitación médica utilizando simulación 3D, tecnología de salud y realidad virtual ante estos escenarios. Prevención de sepsis por sistemas tecnológicos, prácticas de cirugía en un modelo tridimensional o la comunicación con tacto y asertividad sobre una enfermedad o fallecimiento de un ser querido.
Los médicos, como humanos que son, fallan. Pero sería considerado un error a día de hoy no tomar en serio la tecnología para reducir al mínimo estos márgenes como una herramienta que está al alcance de todos. De hecho, la IA no es exclusiva para centros privados; ya se está implementando en hospitales públicos de España.
Eso sí, para usarla de forma correcta, es necesaria la formación adecuada para que estos recursos jueguen a su favor. Rocío reconoce que incluso, como caso de éxito, se encuentra el diagnóstico y tratamiento de enfermedades raras o que estaban supuestamente erradicadas: «para predecir estas enfermedades el problema que tienen es que, como dice su nombre, son raras. Entonces están infradiagnosticadas, o son desconocidas, porque el médico nunca ha visto un paciente con ella».
Como ella denomina «a golpe de una tecla», los médicos pueden obtener información crucial en segundos, lo que se traduce en un éxito ya palpable tanto en la sanidad pública como la privada. Porque, al final del día, reconoce que tiene que ver con la valentía y la visión de quienes toman la decisión de usar de forma efectiva estas herramientas.
Y es que utilizarlas no significa desestimar la larga trayectoria y amplia formación de los médicos, sino saber que es una oportunidad de hacer un mejor uso de sus conocimientos. «Al final hay una necesidad porque ven que son más productivos, ven que pueden ahorrar dinero, tener más tiempo, fallar menos y toman decisiones mejores. Entonces, ¿qué profesional, que sea buen profesional, no quiere ser mejor con un esfuerzo pequeño?» asegura Molina.
Un futuro inmediato
América, Europa y África son algunos de los continentes donde Inneva Pharma ha ido ofreciendo soluciones para atender las necesidades sanitarias del presente y del futuro. Gran parte de sus clientes son laboratorios farmacéuticos que compiten por acceder a sus herramientas más punteras, como su último simulador 3D, ya implementado en siete países.
Vivimos un momento en el que la tecnología empieza a anticiparse a nuestras propias necesidades. Herramientas como las videollamadas en Google Meet con traducción simultánea —perfectas para equipos multiculturales— o camisetas con realidad aumentada para enseñar a los niños cómo funciona el cuerpo humano en colegios de África (desarrolladas por otra empresa del grupo) son ya una realidad. Estas innovaciones conviven con productos de consumo como las gafas Ray-Ban Meta AI, capaces de responder preguntas, traducir textos o registrar recordatorios gracias a sus micrófonos y cámaras integrados.
«Nos sentimos súper orgullosos de que en muchas partes del mundo usen nuestros productos, que muchas veces se consideran best practice dentro de las empresas», explica Rocío. En un mundo globalizado, ya no es necesario tener un C2 en inglés ni memorizar cientos de procedimientos para ser un profesional competente: basta con saber usar las herramientas adecuadas.
Para Rocío y Javier, la frase «todo está inventado» es una falacia. Con la tecnología como compañera de viaje, creen que aún hay mucho por crear, sobre todo en el ámbito de la salud. Eso sí, siempre que la sociedad esté dispuesta a apostar sin miedo por la innovación.
Para Rocío «los pacientes pueden tener una vida mucho mejor, los médicos pueden tener una vida mucho mejor, se puede mejorar la calidad humana dentro del hospital, porque todos vamos a pasar por ahí en algún momento de nuestra vida. Y al final, al estar sola allí y ver niños y familias destrozadas dentro de los hospitales, tú piensas ‘se les podría hacer la vida más sencilla’. La clave está en transformar estas situaciones mejorando las soft skills de nuestros pacientes y profesionales, por medio del uso de tecnologías».
Y ¿cómo se consigue esto? Primero soñando, luego actuando. Inneva Pharma se ha convertido, casi por accidente, en un socio estratégico de millones de personas en todo el mundo que se benefician de sus soluciones formativas y herramientas de apoyo clínico. Incluso se reconocen como aliados del sistema sanitario español: de sus médicos, laboratorios y farmacéuticos.
Pensando en el futuro, sueñan con desarrollar un “médico virtual”: una especie de clon digital de tu profesional sanitario de confianza, disponible 24/7. Usando gafas de realidad mixta, podrías tener una consulta en cualquier momento y lugar con una inteligencia artificial entrenada para replicar la personalidad, conocimientos y trato de tu médico. Una idea que podría revolucionar la medicina personalizada y la atención domiciliaria.
Este tipo de avances permitiría reducir la ansiedad ante situaciones de riesgo, mejorar el acceso a servicios de calidad, reforzar los cuidados paliativos, acompañar a quienes sufren soledad y gestionar bajas médicas sin necesidad de acudir físicamente a un centro de salud, disminuyendo riesgos para los pacientes y para el personal sanitario.
Cuando el banco apuesta por la salud
Confiar en las ideas y en un futuro mejor, la tarea del BBVA en la historia de Inneva Pharma. Ni Rocío ni Francisco contaban con una formación sólida en el ámbito financiero cuando comenzaron su aventura empresarial. Al principio, pensaban que lo prioritario era generar ingresos para poder cobrar sus primeros sueldos. Sin embargo, pronto comprendieron que esta no era una empresa que pudiera levantarse en solitario ni gestionarse como un hogar.
«Nos dimos cuenta de que podíamos pedir financiación y líneas circulantes», comenta Regueiro. Con clientes que pagan a 60 o incluso 90 días, no podían permitirse dejar de abonar los salarios, el alquiler o los servicios básicos.
Hoy, reconocen al banco como un socio más. Un aliado que ha estado ahí en momentos clave, con trabajadores que ya son amigos y con el recuerdo imborrable de haber abierto su primera cuenta en esta entidad. En más de una ocasión, su respaldo ha evitado que la empresa —a la que han dedicado horas, ilusión y recursos— se viera obligada a cerrar.
La inversión en gafas de realidad virtual y aumentada, el pago de nóminas o la aceptación de que las deudas forman parte del camino empresarial fueron puntos de inflexión. Fue entonces cuando entendieron que el banco no solo financiaba: quería verles crecer. «En BBVA hay unas líneas que se llaman Click&Pay, que puedes usar para determinados gastos: nóminas, pagos a proveedores, IRPF, IVA… Ellos te adelantan el dinero y tú lo devuelves en cuotas», recuerda Rocío.
Combatir el miedo de quedarse atrás con innovación y esfuerzo conjunto
Actualmente esta pyme colabora con la Universidad de Oviedo con un objetivo ambicioso: humanizar la medicina a través de una iniciativa que nace del encuentro entre la academia y la práctica profesional. La oportunidad surgió al detectar una carencia habitual en los alumnos recién graduados: una formación técnica altamente competitiva, pero con soft skills aún poco desarrolladas al incorporarse a centros como el Hospital Universitario Central de Asturias.
Aunque formarles en estas competencias es posible, añadir más asignaturas al programa académico no solo retrasa aún más su incorporación al mundo laboral, sino que incrementa el riesgo de burnout en estos futuros profesionales. ¿La solución? Este año se ha implementado un gemelo virtual del hospital, una réplica digital del centro sanitario donde los estudiantes, mediante gafas de realidad virtual, pueden experimentar en primera persona el recorrido completo de un paciente.
En esta simulación, el médico protagoniza la historia clínica de alguien diagnosticado, por ejemplo, con un cáncer de colon. Desde la colonoscopia inicial, el tratamiento y sus efectos secundarios —como la caída del cabello—, hasta el paso por quirófano y el proceso de recuperación. El objetivo es claro: empatizar con el paciente, entender el impacto emocional y físico de la enfermedad, y con ello formar profesionales más humanos y preparados para acompañar al paciente más allá del diagnóstico.

