Más de la mitad de los trabajadores de la Comunidad de Madrid (53,4%) confiesa que no consigue desconectar mentalmente del trabajo al comenzar sus vacaciones. Esta cifra, revelada por una encuesta de Randstad, se sitúa 6,5 puntos por encima de la media nacional (46,9%), reflejando la dificultad añadida de los madrileños para dejar atrás la rutina laboral.
El informe, basado en más de 4.300 entrevistas a personas en edad laboral, apunta que el 35,2% necesita hasta una semana para «apagar» el modo trabajo, el 14,7% entre una y dos semanas, y el 3,5% ni siquiera logra desconectar tras más de dos semanas.
Intromisión digital: una constante silenciosa
Aunque la legislación española garantiza el derecho a la desconexión digital, en Madrid solo el 24,3% afirma no recibir ningún tipo de interrupción digital al acabar la jornada, mientras que el 75,7% restante sí sufre algún nivel de intromisión laboral.
Frecuencia de interrupciones laborales fuera de horario en Madrid:
- 3,7% las recibe constantemente
- 11,1% con frecuencia
- 30,5% a veces
- 29,1% rara vez
Además, un 37% admite sentir la presión de tener que responder a mensajes fuera de su horario, lo que incrementa la tensión y dificulta aún más la desconexión real.
La mitad del país necesita más de una semana para relajarse del trabajo
A nivel nacional, solo el 46,9% consigue desconectar de forma inmediata. El resto necesita entre una semana (34,2%), hasta dos (14,3%) o incluso más (4,5%). Navarra (56%), Cantabria (54,1%) y Aragón (52,6%) lideran el ranking de regiones con mayor capacidad de desconexión.
En cambio, Baleares (27,6%) y Andalucía (39,6%) se sitúan como las comunidades donde más cuesta desconectar.
¿En qué sectores cuesta más desconectar?
La capacidad de desconexión varía notablemente según el sector:
- Educación: solo el 40,4% logra desconectar de inmediato; un 7% tarda más de dos semanas.
- Sanidad: apenas un 37,3% consigue desconectar al momento.
- Transporte y logística: el 31,6% necesita hasta dos semanas.
En contraste, en sectores como industria (52,5%) y tecnología (50,8%), más de la mitad logra desconectar desde el primer día.
La desconexión pendiente tras la jornada
Según Randstad, solo el 26,9% logra desconectar del todo tras el trabajo diario. La mayoría navega en grados medios o bajos de descanso mental, lo que favorece la fatiga crónica y el agotamiento emocional, factores que incrementan el riesgo de trastornos de salud mental.
“Cerrar la puerta mental del trabajo sigue siendo una asignatura pendiente para miles de profesionales”, advierte el informe.

