Un año más, el Ayuntamiento de Pinto promueve la celebración del solsticio de verano (el día más largo del año) con un ritual participativo concebido para purificar a través del fuego todo lo negativo que ha ocurrido durante el año y eliminarlo de nuestras vidas.
Esta propuesta lúdica, desarrollada por la Wicca Celtíbera como en anteriores ediciones, tendrá lugar el 23 de junio, a partir de las 23 horas y se celebrará siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias en vigor con motivo de la pandemia.
Por este motivo, este año se reducirá el aforo que pasará de 5.533 personas a 1.650. Las entradas gratuitas podrán retirarse a partir del jueves 10 de junio partir de las 18 y están divididas en tres sectores (A, B y C) de 550 localidades cada uno. Las invitaciones estarán disponibles a en las taquillas del Teatro Francisco Rabal durante su horario habitual de apertura o a través de la plataforma www.giglon.com (a partir de las 18:00).
Según este simpático y multitudinario ritual de magia blanca, que ya forma parte de la tradición lúdica y cultural de Pinto, los participantes podrán escribir en una papeleta aquello de lo que quieren desprenderse y el fuego purificador se lo llevará de sus vidas, para que puedan afrontar los próximos meses libres de preocupaciones.
Ceremonia histórica
El Solsticio de Verano es una de las celebraciones más antiguas y arraigadas de Europa. En la Península Ibérica está demostrado que al menos desde el Neolítico se viene celebrando. Es la Fiesta del Fuego, de la Purificación y la Esperanza por una Luz que volverá a brillar cuando renazca en el Solsticio de Invierno. El tiempo, que los seres humanos acompañan al Sol con sus hogueras, con el inicio de su tránsito por la Mitad Oscura del Año, echando a las llamas todas las rémoras, inquietudes y malos hábitos que llevan consigo, para que desaparezcan en la Oscuridad y el Olvido.
La Wicca Celtíbera lleva desde 1993 oficiando la Celebración del Solsticio de Verano en colaboración con el Ayuntamiento de Pinto. Una llama que después de miles de años los pinteños vuelven a prender multitudinariamente todas las Noches del 23 de Junio, en honor a una tradición que les conecta con su pasado y con su historia, y que les traslada durante unas horas a ese Mundo Natural que vuelven a sentir como parte activa de los cambios y ciclos. Una Noche Mágica de renovación que alienta su esperanza para afrontar la Mitad Oscura del Año.

