receta de las torrijas

Origen y receta de las torrijas: el dulce tradicional de Semana Santa

Junto con los buñuelos y la mona, las torrijas son uno de los dulces por excelencia de Semana Santa y Cuaresma. En este caso, las torrijas son rebanadas de pan (habitualmente de varios días) que se empapan en leche, almíbar o vino y, tras rebozarse en huevo, se fríen en una sartén con aceite. Se endulzan con miel, melaza o azúcar y se aromatizan con canela.

En España, la torrija comenzó a aparecer documentada en el siglo XV, citada por Juan del Encina, un poeta, músico y autor teatral del Prerrenacimiento español en la época de los Reyes Católicos: «Miel y muchos huevos para hacer torrejas», comentaba en sus escritos, en referencia a un plato indicado para la recuperación de parturientas.

Y es que estos dulces elaborados a base de pan duro, huevos, azúcar, leche o vino comenzaron a preparase para aliviar a las mujeres embarazadas al dar a luz y favorecer su recuperación postparto allá por los años 1600. Por aquel entonces, las torrijas se preparaban con rebanadas de pan de pequeño tamaño, y se servían acompañadas de una copita de vino

Más adelante, a comienzos del siglo XX, las torrijas perdieron un poco su vinculación religiosa y se hicieron habituales en las tabernas madrileñas, acompañadas por un vaso de vino.

¿Por qué en Semana Santa?

No se sabe a ciencia cierta por qué las torrijas terminaron siendo un postre típico de Semana Santa, pero lo cierto es que al ser un alimento saciante y calórico que aportaba energía, comenzaron a incluirse en la Cuaresma para compensar los períodos de abstinencia de algunos alimentos.

Durante los días de ayuno y penitencia en memoria de los 40 días que ayunó Jesucristo en el desierto, había que buscar un alimento para llenar el estómago sin ofender las creencias. Por ello, durante la Cuaresma, las monjas aprovechaban el pan duro bañándolo en miel y leche, según datos históricos.

En este sentido, las torrijas se asocian a tiempos difíciles y de dificultades económicas, en las que disponer de un alimento barato y asequible como los restos del pan permitían poder comer algún dulce de vez en cuando sin gastar mucho. De hecho, para preparar torrijas, lo ideal es que el pan sea algo duro, de dos o tres días. Además, también se suele elaborar con vino dulce, ya que en la tradición popular las torrijas representan el cuerpo y la sangre de Cristo.

Cómo hacer torrijas

Las torrijas se pueden hacer con leche, con almíbar o con vino. Para hacerlas con leche, se calienta leche con azúcar y canela en un cazo. Antes de que llegue a hervir, se retira y se echa sobre las rebanadas de pan, dispuestas en una fuente. Se deja el pan en remojo durante media hora. Transcurrido ese tiempo se rebozan en harina y huevo y se fríen en abundante aceite caliente.​ Cuando estén doradas, se escurren y se pasan a una fuente donde se espolvorean con azúcar y canela. Se sirven calientes.

Otra forma de prepararlas es humedecer el pan con agua con un poco de sal y dejarlo reposar unas horas. Posteriormente, se esponjan las rebanadas en una fuente con vino una a una para que se empapen bien. Luego se bate el huevo y se rebozan en harina para freírlas por ambos lados en una sartén con aceite de oliva. Posteriormente las torrijas se escurren y se disponen en el plato. Cuando se emplea vino en la preparación, suele ser vino blanco, vino dulce de moscatel o vino dulce de pasas.

Suelen conservarse solamente un par de días, ya que la leche fermenta. Pueden hacerse con pan del día anterior o con una masa especial preparada para ello y se pueden tomar calientes o frescas.

Redacción

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