La gran obra de soterramiento de la A-5 a su paso por el suroeste de Madrid ya tiene fecha para su momento más esperado: los vehículos podrán circular por el nuevo túnel a finales del próximo mes de diciembre.
Así lo ha confirmado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, sobre un proyecto bautizado como Paseo Verde del Suroeste, que pretende coser barrios históricamente separados por una autovía que desde los años 60 ha actuado como una auténtica barrera urbana.
“Luz al final del túnel” para una obra clave del mandato
La expresión no es casual. Tras años de planificación y obras, el soterramiento empieza a ver su final, con la apertura del túnel como hito principal y el inicio de la transformación en superficie previsto para septiembre.
Será entonces cuando los vecinos comiencen a percibir el cambio en la parte superior del trazado, donde nacerá un nuevo espacio urbano inspirado en proyectos como Madrid Río.
Un corredor que ha dividido barrios durante más de medio siglo
El proyecto afectará directamente a los barrios de Batán, Campamento, Aluche y Las Águilas, además de su conexión con zonas como Casa de Campo.
Durante décadas, la A-5 ha separado físicamente a comunidades del distrito de Latina y Moncloa-Aravaca, generando una fractura urbana que ahora el Ayuntamiento quiere revertir.
420 millones para una transformación “al estilo Madrid Río”
La operación urbanística cuenta con un presupuesto de 420 millones de euros y aspira a convertirse en una de las grandes transformaciones de la ciudad.
Desde el Consistorio se insiste en que el proyecto no solo modificará el entorno inmediato, sino que tendrá un efecto expansivo hacia el sur de Madrid, reconfigurando todo el corredor de la A-5.
Colinas artificiales, skate park y miradores: el nuevo paisaje del suroeste
Uno de los elementos más llamativos del proyecto será la creación de tres colinas artificiales construidas con las tierras procedentes de la excavación del túnel.
Estos nuevos espacios acogerán diferentes usos:
- Una colina norte con skate park, pump track y graderío recreativo.
- Una colina oeste con mirador e სივრცio de interpretación ambiental.
- Una colina sur destinada a biodiversidad, zonas verdes y merenderos.
Además, parte del arbolado retirado de la A-5 será replantado en estas nuevas áreas verdes.
Más de 7.000 árboles y una gran red peatonal
El proyecto incluye la plantación de más de 7.000 árboles, con el objetivo de alcanzar una cobertura vegetal de entre el 70% y el 80%.
También se prevé la creación de paseos peatonales, carriles bici, zonas de estancia y espacios sombreados, en un modelo urbano más sostenible y menos dominado por el tráfico.
Energía solar para alimentar el túnel
La infraestructura incorporará además tecnología energética avanzada.
Ocho pérgolas con 1.055 paneles solares y seis inversores fotovoltaicos permitirán generar energía suficiente para abastecer parte del funcionamiento del túnel, especialmente la iluminación.
La producción estimada alcanza los 561,43 MWh anuales, equivalente al consumo de unos 200 hogares.
Un proyecto que no termina aquí: el horizonte de la M-40
El Ayuntamiento ya estudia una posible ampliación del soterramiento hasta la M-40, aunque reconoce que se trata de una actuación compleja y condicionada por su elevado coste.
Esta extensión quedaría, en todo caso, para una futura legislatura, y dependería de la colaboración con otras administraciones, incluida la Administración General del Estado.
Un nuevo modelo de ciudad sobre una antigua cicatriz urbana
Más allá de la ingeniería y los plazos, el soterramiento de la A-5 se plantea como una operación de fondo: transformar una de las grandes vías radiales de Madrid en un espacio más amable, verde y conectado.
Si se cumplen los plazos previstos, a finales de diciembre el tráfico dejará de circular a cielo abierto por este tramo y la ciudad habrá enterrado, literalmente, una de sus principales heridas urbanas.



