El tráfico y la contaminación son problemas acuciantes en muchas ciudades de todo el mundo. Para paliarlos, los responsables políticos recurren a diversas estrategias, como la aplicación de tasas por congestión y la creación de zonas de bajas emisiones y, recientemente, la introducción del ‘carsharing‘ sin estacionamiento fijo (‘free-floating car-sharing’). Se trata de un servicio de uso compartido de automóviles, generalmente eléctricos, que permite a los usuarios alquilarlos por minutos, con la ventaja añadida de que pueden recogerlos y dejarlos en cualquier punto dentro de una zona determinada, ya que el estacionamiento de estos vehículos no está sujeto a una ubicación fija.
En este sentido, el uso del carsharing sin estacionamiento fijo en Madrid es más elevado en barrios de renta media a pesar de ser zonas con una mayor concentración de vehículos privados por hogar. Esto se debe, en parte, a que las opciones de transporte público son más escasas en los barrios de renta media.
Así lo precisa el estudio El ‘car-sharing’ en las ciudades: una estrategia de doble filo, del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, el cual también sugiere que los usuarios que más recurren a esta modalidad de vehículo compartido y principalmente eléctrico lo hacen para complementar la red de transporte público.
Uso del ‘carsharing’ en el centro y en barrios periféricos
El estudio del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” también concluye que el carsharing es más popular en barrios de renta media pese a concentrar más coches privados por hogar, tal y como muestra el siguiente gráfico, el cual también evidencia la intensidad del uso de este medio de transporte, el promedio de automóviles por hogar y el promedio de la renta anual neta per cápita.

El gráfico muestra que la cifra de automóviles particulares es relativamente baja en el centro de Madrid por motivos como la escasa disponibilidad de aparcamiento y las numerosas opciones de transporte público, según el estudio.
En este sentido, los investigadores han observado que solo el 7,4 % del total de los desplazamientos con carsharing empezaban o finalizaban en el centro de Madrid.
En cambio, los datos en la periferia son muy diferentes. Los barrios situados en los alrededores del centro de la ciudad suelen concentrar un mayor número de vehículos privados. Es en estas zonas donde la tasa de uso del carsharing se eleva. «Para los clientes que viven fuera del centro, el carsharing resulta particularmente atractivo como alternativa al vehículo privado para contrarrestar las insuficientes opciones de transporte público», indica Catarina Pissantilgo, coautora del estudio e investigadora del EnergyEcoLab de la Universidad Carlos III de Madrid.
Estacionalidad del ‘carsharing’
Para llevar a cabo este proyecto de investigación, se ha analizado una base de datos de código cerrado y de carácter exclusivo con el universo de desplazamientos realizados en Madrid durante el año 2019 a través de una de las principales empresas que en ese momento operaban en la ciudad y alrededores.
Este análisis de la frecuencia de los desplazamientos ha revelado que aquellos que utilizaron el carsharing con más frecuencia solían ser clientes de renta media con fines de ocio. El estudio del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” también destaca la prevalencia de clientes de rentas más altas, los cuales hacen uso del servicio para desplazarse al trabajo. «Este servicio es más económico que tener un automóvil en propiedad, pero sigue siendo más caro que el transporte público. Ello explica por qué el carsharing es particularmente atractivo en zonas de renta media», añade el investigador Mateus Souza.
El día de la semana en el que se detecta el mayor número de viajes es el viernes. Asimismo, este servicio de coche compartido sin estacionamiento fijo se ha convertido en una opción muy popular en julio, mes en el que el tráfico convencional disminuye; los meses de septiembre, octubre y marzo son otros tres momentos del año en el que se detecta un aumento del número de usuarios del servicio de carsharing.
En cuanto al momento del día en el que se registra un mayor uso del servicio, a las 13.00 horas se observa un pico, seguido de las 17.00 y las 18.00 horas, así como a las 7.00 horas.
«Resulta interesante comprobar que el peso del carsharing es relativamente mayor en momentos de menor tráfico, por ejemplo, durante los fines de semana o en el mes de julio, lo cual puede explicarse por el hecho de que el pago es función del tiempo de uso», explica Natalia Fabra, coautora del estudio y miembro del equipo de EnergyEcoLab de la Universidad Carlos III de Madrid.
Redacción