El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (MNTB) inaugura una nueva etapa con la apertura de una extensión en el antiguo Palacio de Hielo y del Automóvil de Madrid, situado en la calle Duque de Medinaceli. El nuevo espacio, de titularidad pública, acogerá una selección de obras de arte contemporáneo de la Colección TBA21, fruto de una donación histórica de Francesca Thyssen-Bornemisza y sus herederos, realizada sin contraprestación económica ni retorno privado alguno.
El anuncio lo han realizado el ministro de Hacienda, Arcadi España, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en un acto celebrado en el auditorio del museo con la presencia de Evelio Acevedo y Guillermo Solana, director gerente y director artístico del MNTB, así como de Francesca y Borja Thyssen-Bornemisza.
Casi 100 millones de euros de compromiso
El proyecto contempla la donación de 186 obras, que incorporan 16 millones de euros en activos al patrimonio artístico público, y el préstamo a largo plazo de otras 179 obras, valorado en 10 millones de euros. Sumado al préstamo de obras históricas que Francesca Thyssen-Bornemisza ya mantiene con el museo, valorado en unos 70 millones de euros, el compromiso conjunto de TBA21 y de la coleccionista con el Estado español asciende a cerca de 100 millones de euros.
En total, la selección reúne 365 piezas de 169 artistas individuales y 19 colectivos, entre ellos Ai Weiwei, Marina Abramović, Olafur Eliasson, Pierre Huyghe y Bill Viola, con una temática centrada en la ecología, la justicia social, el feminismo y las voces del llamado Sur Global.
«Una colección no es una posesión, sino una conversación con el mundo»
Francesca Thyssen-Bornemisza definió el anuncio como «más que una donación», y lo enmarcó en un compromiso familiar que se mantiene «desde hace más de un siglo». La coleccionista explicó que la filosofía de TBA21, fundada en 2002, ha sido siempre encargar nuevas producciones antes que adquirir obra ya existente, y destacó que con esta donación «la colección del museo, que presenta cómo Occidente vio el mundo durante siete siglos, y TBA21, un registro vivo del pensamiento ecológico actual, pasan a formar parte de una misma institución».
Un edificio con más de un siglo de historia
El inmueble, inaugurado en 1922, fue una de las primeras construcciones españolas en emplear hormigón armado y albergó una pista de hielo donde se disputó el primer partido de la historia de la Liga española de hockey sobre hielo. Posteriormente acogió el Centro de Estudios Históricos y, desde 1940, la sede del CSIC, que lo abandonó en 2007.
Contará con unos 19.500 metros cuadrados construidos y un patio-jardín de 1.500 metros cuadrados para exposiciones y actos al aire libre, y compartirá uso con la nueva sede en Madrid del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.
Un modelo pensado también para el barrio
El programa de usos del centro se definirá tras una fase de escucha activa con el vecindario. Además, el edificio funcionará como refugio climático para los colectivos más vulnerables durante los episodios de calor extremo, y trabajará en diálogo con iniciativas como el Centro de Producción y Residencias Artísticas de Tabacalera, complementando así el panorama del arte contemporáneo en Madrid, donde hasta ahora el Reina Sofía era la única gran institución estatal dedicada a este ámbito.
Calendario del proyecto
A lo largo de 2026 se definirá el concurso de proyectos de arquitectura para la rehabilitación; entre 2027 y 2028 se redactará el proyecto ganador; y las obras se ejecutarán a partir de 2029, con la previsión de que el edificio esté finalizado y en uso hacia 2032.

