‘Escúchame, compréndelo’, una notificación urgente para amar(nos) y entender(nos)

Cultura 15/10/2025

Se puede esperar que, según avanza nuestra edad y, por ende, nuestra experiencia, las presunciones y esas peligrosas ‘verdades absolutas’ disminuyan a medida que entendemos mejor las circunstancias propias y las de los demás. Incluso en profesiones donde la exactitud y las pruebas son imperativas para avanzar y tomar decisiones, como decía Blaise Pascal, el matemático y físico francés, hay contextos en los que «el corazón tiene razones que la razón ignora».

Escúchame, compréndelo es una genial tragicomedia que representa eficazmente las diferencias entre la razón y el corazón, con un ritmo excitante y una verborrea inteligente en la que no sobra ni falta texto, una pieza que se convierte en una sesión liberadora en el Teatro Lara de Madrid.

La obra nos lleva al consultorio de Rebeca (Cayetana Cabezas), una terapeuta que parece tener todo atado, resuelto y claro en su vida, y Rita (Elena Díaz Barrigón), una chica que simula asistir fortuitamente a una sesión que brindará matices a las certezas e incertidumbres que rodean la supuesta realidad de estas dos mujeres.

Como quien no quiere la cosa, Rita entra a su primera sesión llena de prejuicios, preguntas imprudentes y ‘asuntos no resueltos’. Rebeca, que la observa como una mortal ante su deidad, inicia con las preguntas de rigor entre temas mundanos como las terrazas y el porqué del desagradable color de las berenjenas. Pero su paciente ha venido aquí en busca de algo que ni ella sabe muy bien qué es.

Camela, para bailar las penas

Al ritmo de Camela, las verdades empiezan a entonarse ‘Cuando zarpa el amor’ en la historia de alguna de estas dos mujeres, quienes descubren que se conocen más de la cuenta y que una de ellas ha deseado durante casi una década tener la vida de la otra. Al destapar tal situación, no habrá técnica de respiración que logre oxigenar el shock de tal desenlace tan íntimo como liberador.

Entre bailes, estrategias psicológicas para superar rupturas amorosas y una dosis contundente de autoestima, no hay momento para el aburrimiento. Sí lo hay, en cambio, para plantearse cuestionamientos como: ¿te quieres?, ¿por qué tenemos pareja?, ¿dónde empieza una doble vida?, ¿qué es una infidelidad? y ¿qué te gusta de ti?

A su vez, la banda sonora de este gracioso drama también lleva a estas dos mujeres a bailar sus penas al ritmo de los éxitos del mítico grupo español. Y sí, para algunos ir a terapia es pagar para decir verdades, otros las encuentran en las letras de sus canciones preferidas, pero muchos otros han enviado bizums para decir muchas frases, como el disparatado personaje de Rita.

Un GPS con dirección a nosotros mismos y nuestro futuro

Cabezas representa a Rebeca, esta exitosa terapeuta, en lo personal y profesional, que vive preocupada por los pendientes diarios y que no profundiza mucho en su realidad, la cual da por sentada. Por su parte, Rita, interpretada por Díaz Barrigón, llega a la consulta como el típico paciente que cree saber más que su orientador psicológico. Tan sumergida en ella misma, y pensando que a los demás le pesa su propia vida tanto como a ella, presenta su situación a la profesional esperando saber si le sorprenderá.

El humor es un vehículo ensamblado con maestría y conducido con agilidad tanto por Cabezas como por Díaz Barrigón en la representación. Se convierte en un GPS imprescindible para revelar verdades dolorosas y guiar a estas mujeres hacia sus verdaderos destinos.

Por su parte, la escenografía en colores pastel, rozando la estética de los ochenta, contiene y equilibra la acidez de las respuestas de Rebeca ante una Rita que al principio se muestra dubitativa y absorbente, pero que ha venido a buscar y llevar certezas en una sala que se transforma algunas veces en un ring de boxeo y otras en un confesionario parroquial que soportará densas verdades. Por otro lado, el vestuario, colorido y poderoso, nos hace trasladarnos a cualquier película de Pedro Almodóvar, en la que el drama es el plato principal, pero siempre con un buen puñado de colores que combinen con él.

Todos queremos ser amados y deseados, incluso por nosotros mismos

¿Cuántas veces no hemos querido lo que tiene la otra, o el otro? Su trabajo, su familia, sus amistades y sus relaciones. Y sí, puede que haya algo de comparación, pero también un rastro que se traduce en saber que lo bueno está allá fuera, aunque aún no toque nuestras puertas.

En esta pieza se abre esa puerta y otras que también nos recuerdan que tenemos que dejar de ser el lugar seguro de los demás para convertirnos en el nuestro; dejar de ser las ‘mujeres modelo’ y empezar a ser nuestras propias cheerleaders, sin importar nuestras decisiones y caminos; no juzgar porque un día estamos en el lugar que nunca pensaríamos habitar, y, sobre todas las cosas, nos recuerda que debemos entender que todos queremos ser amados y deseados, pero ¿cuándo nos amamos a nosotros mismos?

Escúchame, compréndelo es una notificación urgente que llega a nuestro móvil: el recordatorio de que no tiene sentido ser amados y reconocidos, si no nos amamos a nosotros mismos primero. También es una alarma, de entender que lo que nosotros queremos y anhelamos no es lo correcto ni lo ideal para el resto, y que eso también está bien.

La obra, escrita y dirigida por la propia Elena Díaz Barrigón, rompe la cuarta pared en ciertos momentos, añade líneas en inglés que nos trasladan a cualquier calle de Madrid en la que el idioma ya es habitual, y nos trae referencias y tópicos actuales a nuestro propio plato como son los populares conciertos de Coldplay, las infidelidades, el amor propio y la humildad de entender que no siempre seremos ‘el ejemplo a seguir’.

Es una comedia a velocidad de Fórmula 1, con humor que no necesita calzador para calar entre las carcajadas del público; es fresca, pero profunda; es una encrucijada para plantearnos si queremos hacer lo que deseamos o seguir haciendo lo que ya sabemos hacer; nos plantea ser brutalmente honestas como mujeres sobre lo que queremos o lo que espera la sociedad de nosotras; y que también está bien desear desaforadamente lo que otra persona ya no quiere. Querer, y valorar, todo tiene que ver con la subjetividad. Solo escúchalo, y compréndelo.

Las entradas se pueden adquirir en este enlace. La obra tiene una duración aproximada de 60 minutos y se representa todos los viernes en el Teatro Lara de Madrid, en la sala Lola Membrives.

Elementos clave de la representación

Lo mejor: no sobra ninguna palabra del texto y, además, el genial y continuo contrapunteo entre Cabezas y Díaz Barrigón durante la navegación por los distintos tópicos de la pieza.

Se echó de menos: un poco más de variedad en la escenografía. Algunas frases en inglés por parte del personaje de Rebeca que no aportaban mayor valor en ciertas escenas.

Ficha técnica

Teatro Lara de Madrid, sala Lola Membrives
Dirección, idea original y dramaturgia:
Elena Díaz Barrigón.
Intérpretes: Cayetana Cabezas y Elena Díaz Barrigón.
Escenografía y vestuario: La Piconera.
Iluminación: Rober Martín.
Diseño de sonido y técnico de iluminación y sonido: Pepe Alacid y Germán Prenta.
Fotografía: María la Cartelera.

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