Hayedo de Montejo

El Hayedo de Montejo, un clásico otoñal a hora y media de Madrid

Con la llegada del otoño, los tonos ocres, dorados y amarillos transforman los bosques de la Comunidad de Madrid en auténticos lienzos naturales. Entre ellos, destaca un enclave imprescindible para los amantes del senderismo y la naturaleza: el Hayedo de Montejo, una joya forestal situada en la Sierra del Rincón, a tan solo hora y media de la capital.

Un bosque único en el sur de Europa

Situado a los pies de la Sierra de Ayllón, el Hayedo de Montejo —también conocido como Monte El Chaparral— es uno de los hayedos más meridionales de Europa y el único existente en toda la región madrileña. En 2017 fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, y ya en 1974 había sido reconocido como Sitio Natural de Interés Nacional.

Este espacio protegido, a orillas del río Jarama, forma parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y ofrece un mosaico de hayas, robles albares y rebollos que cambian de color con la estación.
Las visitas son siempre guiadas y gratuitas, aunque requieren reserva previa debido al número limitado de plazas.

Tres rutas para descubrirlo

Los visitantes pueden elegir entre tres itinerarios oficiales:

  • Senda del Río, la más accesible, con 2,2 kilómetros de recorrido y una duración aproximada de 1 hora y 15 minutos.
  • Senda de la Ladera y Senda del Mirador, de mayor dificultad y unos 3 kilómetros de longitud, que se completan en 1 hora y 45 minutos.

Las rutas más exigentes presentan tramos con desniveles de hasta el 12%, recomendadas para senderistas experimentados.
En total, se ofrecen seis salidas diarias por la Senda del Río y una salida diaria para las otras dos opciones.

Un laboratorio natural de biodiversidad

El Hayedo de Montejo es mucho más que un paseo entre árboles centenarios: se trata de un laboratorio natural que permite estudiar los efectos del cambio climático en los ecosistemas forestales del centro peninsular.

Aquí habitan 194 especies de vertebrados, entre ellas corzos, jabalíes y aves migratorias, que en esta época protagonizan uno de los espectáculos más llamativos del otoño.
En cuanto a flora, se contabilizan más de 800 especies, entre ellas hayas de más de 20 metros de altura y hasta 500 años de antigüedad, como la emblemática Haya de la Roca.

El bosque acoge también robles centenarios, acebos y fresnos, algunos incluidos en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid.

Setas, colores y secretos del bosque

Con las primeras lluvias, el hayedo se convierte en un paraíso micológico. Entre los ejemplares más característicos aparecen la mucidula viscosa, que crece sobre los troncos húmedos; la calabaza y el boleto real, ambas comestibles y muy buscadas; y especies venenosas como la falsa oronja.

Los educadores ambientales que acompañan las visitas explican no solo la riqueza biológica del entorno, sino también sus curiosidades históricas: la primera referencia escrita del hayedo aparece en el Libro de la Montería de Alfonso X el Sabio, en el siglo XIV.

Cómo visitar el Hayedo de Montejo

Las visitas guiadas se pueden reservar de manera gratuita tanto presencialmente como online en la web www.sierradelrincon.org. Este espacio natural recibe alrededor de 25.000 visitantes al año y cuenta con un número limitado de plazas:

  • De lunes a viernes, se permiten 10 visitas al día.
  • Los fines de semana, el número aumenta a 65 visitas diarias.

Las entradas presenciales se reparten por orden de llegada en el Centro de Información de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón (Calle Real, 64, Montejo de la Sierra).

Las reservas online se activan los días 1 y 16 de cada mes, y a partir de noviembre se incorporará un sistema de sorteo para asignar los pases, con formularios disponibles durante varios días en cada quincena.

Cada visitante recibe un correo electrónico con su localizador, que debe canjearse el mismo día de la visita en el centro de información.

Una escapada imprescindible

A poco más de 90 minutos de Madrid, el Hayedo de Montejo ofrece una experiencia natural única: un refugio de biodiversidad, silencio y belleza donde cada hoja cuenta una historia.

Un rincón que, año tras año, convierte el otoño madrileño en una postal viva de colores cambiantes y emociones sencillas.

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