Las primeras hipótesis apuntan a que se autorizó la circulación normal de los trenes tras un fallo en el sistema de seguridad, pese a que la normativa obligaba a circular a un máximo de 40 km/h.
El accidente en Urda en el segundo más grave de la red ferroviaria española desde el descarrilamiento de un Alvia en Angrois, que causó 80 muertos y 145 heridos.
En el interior de la estación se ha habilitado un punto de atención psicológica y apoyo a los familiares, dentro del dispositivo de respuesta a la emergencia.