fiestas de La Paloma

Madrid celebra sus fiestas de La Paloma más atípica, marcada por el coronavirus

| 16/8/2020 08:00

Madrid ha vivido este sábado unas fiestas de La Paloma «atípicas» debido a la pandemia de coronavirus. Los madrileños acostumbran el 15 de agosto a celebrar la Virgen de La Paloma con grandes festejos, pero este año se han visto suspendidos y la capital mantiene sus calles vacías.

Aún así, algunos devotos han acudido a las puertas de la parroquia con gran «sentimiento» y también «tristeza» por no poder acceder a la tradicional misa ni haber ofrenda floral ni procesión debido a las medidas de seguridad.

En la intimidad de la iglesia sí se ha producido el tradicional descenso del cuadro de la Virgen, por parte del Cuerpo de Bomberos, y después ha dado comienzo la veneración. Los fieles tienen acceso al interior del templo desde las 15.00 a las 18.30.

Un hombre vestido de chulapo ha señalado que «este año ha sido fatal», porque lleva «seis años viniendo a la Virgen de la Paloma y no hay nada, no hay música», asegurando que «este día es una fiesta muy grande y muy bonita y hoy las calles están vacías», cuando «antes estaba lleno de gente, quioscos y música».

En la misma línea se ha pronunciado otro madrileño, quien ha manifestado que «este año es diferente». «No nos dejan pasar a la misa a los feligreses, hay muy poca gente dentro por las medidas de seguridad. Para mi es importante este día, es el día de Madrid y hoy veo el ambiente triste», ha aseverado.

«Es un día atípico», ha apostillado una mujer, quien también ha criticado que a los anderos se les deje en «ultimo» lugar, cuando «son los que sacan a la virgen y decoran las calles». «Es todo por invitación» y «vemos feo» que ellos, que «son tan importantes para la Virgen, se tengan que ir», después de bajar el cuadro. Asimismo, otro hombre ha señalado que los anderos se sienten «desplazados», algo que considera «injusto» porque son los «pies de Nuestro Señor».

Otros años, las fiestas se extendían desde la plaza de la Paja y alrededores, la calle Toledo hasta la plaza de las Vistillas, y vías que circundan la iglesia de la Virgen de La Paloma. Este año no queda nada de eso, aunque algunas personas se han ataviado con sus trajes de chulapos y mascarillas de la Virgen de la Paloma para continuar con las costumbres.

De esta manera, una pareja ha confesado que «ha sido muy triste ver las calles así» y que «la alegría la llevamos dentro». Por eso han acudido a bailar frente a la parroquia para «que la gente vea que siguen las tradiciones y que hay chulapos que salimos esté como esté». «Hemos sentido cosas muy especiales este año porque Madrid ha sufrido mucho y queríamos dar un toque de alegría a la gente que le guste Madrid. Venimos todos los años, la gente lo agradece y me emociono porque me siento muy madrileña», han manifestado.

Por último, ante la situación que vive el mundo por la pandemia y en concreto la capital, los madrileños coinciden en su deseo a la Virgen: «Salud, que se acabe el coronavirus» y que el próximo año se puedan celebrar las fiestas «por todo lo alto», confiando en que Madrid saldrá «fortalecido» de esta etapa.

Agencias